Es cierto que el amor se parece un poco a jugar al poker. Sería bueno ver la mano, tener una oportunidad de ganar. Pero siempre acabamos arriesgando y apostando, y la última carta destruye todos nuestros sueños.
Ahora, yo ayer me lleve 60 (necesitados) euros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario