sábado, 9 de abril de 2011

TWO HUNDRED AND TWENTY SIX

"Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella… Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo. Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando. Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más… Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Os libraréis de él o de ella, dejaréis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas que haciendo el amor con alguien a quien aprecias"

Paulo Coelho.

miércoles, 30 de marzo de 2011

TWO HUNDRED AND TWENTY FIVE

JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME JE T'AIME ...... MOI NON PLUS.

TIMOTHÉE MARIE MICHELLE SERRE.

miércoles, 19 de enero de 2011

TWO HUNDRED AND NINETEEN

TWO HUNDRED AND EIGHTEEN

LOVE AND OTHER DRUGS

Oh claro, claro, claro... yo tendría que poner carita de no saber si es correcto y así tu podrías decirme que no hay nada correcto o incorrecto, que manda el momento. Entonces yo te diría que no puedo mientras te doy a entender que puedo, cosa que a ti te da igual porque en realidad no escuchas. Para ti no es cuestión de conectar con alguien, ni siquiera lo es el sexo, lo que de verdad te importa es encontrar un rato que alivie el dolor de ser tú mismo... y a mi eso me va perfecto porque lo que yo deseo es justo lo mismo.

TWO HUNDRED AND SEVENTEEN

“Nunca pensé que el amor fuera una virtud,
sino más bien un vicio o una desdicha”.
Ángel Gonzalez, profesor de Historia del Arte en la Complutense.

domingo, 16 de enero de 2011

TWO HUNDRED AND SIXTEEN


Alego locura temporal y me salgo de este entuerto. Porque si hay algo más escalofriantemente gracioso que tener algo contigo es echarte de menos.

miércoles, 12 de enero de 2011

TWO HUNDRED AND THIRTEEN

Y CLARO ESCUCHAS A PICASSO CANTAR Y DE REPENTE QUIERES ESTAR MÁS SOLA QUE NUNCA (con él) Y ESPERAS QUIZÁS QUE TRAS ESAS MANOS Y ESA GUITARRA HAYA UNA DULCE MUERTE PORQUE CLARO QUE SERÍA MARAVILLOSO Y CASI PRIVILEGIADO QUE FUERA LO ÚLTIMO QUE ESCUCHES EN LA VIDA.

TWO HUNDRED AND TWELVE

Pasión. Pasión. Pasión. Pasión. Pasion. Pasino. Pasnio. Pasnoi. Psaion. Psanoi. Joder, joder.
Ya que eres tan zorra y tragas tanto, al menos hazlo CON PASIÓN. Pasión.


TWO HUNDRED AND ELEVEN

Y yo me pregunto, ¿a quién le importa la voluntad de estilo a estas alturas?
Si solo de pensarle se me abre la garganta y deseo más que nada que venga a tocarme las cuerdas vocales.

paSIón.

TWO HUNDRED AND TEN

¿ves? es tan fácil perder la cabeza

TWO HUNDRED AND NINE


"Ella vive en el viento, donde los sueños son realidad... donde la realidad misma es un sueño. Él aprenderá esto, cualquiera que sea el lugar adonde vayan juntos. Casi siempre, ella se le adelantará, con la cabellera flotando en la brisa, sin siquiera mirar por encima del hombro para verificar si él aún la sigue. No necesita mirar atrás. Sabe que él todavía está allí. Sabe que el amor de él estable, que su devoción es inconmovible, y esto es lo que ella ha buscado durante toda su vida: un par de ojos que digan -Ven a casa-. Él ha buscado un par de ojos que digan -¡Corramos por las estrellas!-"

TWO HUNDRED AND EIGHT

05.01.2011

¿Alguna vez has cerrado los ojos tan fuerte deseando caer en el sueño profundo que te despierte mañana? ¿Siendo las 8 de la noche? ¿Únicamente porque mañana Él te espera delante de la boca de metro de Tribunal?

Llevo 6 años de ceniceros plagados de diagnósticos de cáncer, por tanto, entiendo aquello de que el cuerpo te pida algo desesperadamente después de cada comida, después de cada copa. Pero nadie me habló de lo que ocurre cuando es el corazón el que te pide algo con la misma desesperación con la que bebes agua al despertar una mañana de domingo tras una larga noche llena de palabras terminadas en -ina. Nadie me habló del mono que surge cuando llevas 24 horas sin mirarle a los ojos. Porque estoy haciendo justo lo que creéis, comparar esas ganas con algunos de los peores vicios de este mundo. Porque con Él he aprendido todas y cada una de las miserias del ser humano y, a pesar de eso, lucho cada día en una guerra sin cuartel, donde es el compañero el que acribilla al único bando que ya queda en pie. Lucho para salvarnos de la obviedad. Lucho para salvarte, amor.

Pero cuando el contrincante es el vicio todas las fuerzas se deslizan por los bolsillos hasta terminar en el suelo, y no hace falta mostrar bandera blanca para que Él vea que has perdido, que -un abrazo y deja de quejarte-.

Que has demostrado que mi peor vicio eres tú.

06.01.2011

El equilibrio es imposible cuando vienes y me besas, decía Ivan Ferreiro. Y lo cierto es que tienes ese poder para desestabilizar los cimientos del muro que trato de edificar entre los dos. Y cada minuto, cada hora, cada día, tejo dos cuerdas, opuestas, antónimas. La que me aleja de ti hasta un lugar seguro y la que me acerca hasta un lugar feliz. Y, a pesar de que 'pesa más la rabia que el cemento', me veo cada día en ese mundo tuyo tan inseguro, tan inestable: tan feliz; deseando estar tirando de la cuerda que me saca definitivamente de él.

Y de repente, las consecuencias se desvanecen y el camino se convierte en lo más bonito. Ya ves amor, he decidido intentar lo inalcanzable, tocar el cielo con los pies en la tierra, rescatar las mañanas de jueves del grupo de las perdidas. Ya ves, amor, no me queda otra que asumir el riesgo.

TWO HUNDRED AND SEVEN

Si mañana es un recuerdo
hoy está bien.

TWO HUNDRED AND SIX


todavía tienes frío?
bueno, cierra los ojos un minuto, que te llevo a un lugar.

Y, para terminar el día: tus brazos.

miércoles, 5 de enero de 2011

TWO HUNDRED AND FIVE

A veces lo tienes todo en un determinado aspecto de tu vida, en un determinado importante aspecto de tu vida. Crees vivir cosas que ni tan siquiera pareces merecer, o si, o quién es quién para decirnos qué meremos. Pero te despiertas durante meses y ves el mayor suceso que demuestra que la perfección existe dormido a tu lado, pidiéndote 5 minutos más. Suelen pedir 5 minutos más. Y en esos 5 minutos que decides robarle al mundo vuelves al comienzo, al origen. Tuviste que pasar por un pirata muy guapo y una rubia muy tonta. Siempre suelen ser guapos. Y ves que él no te quito nada, que solo te dio su barco. Y que tu montaste en él sin importar el destino, sin importar la lógica y la razón, sin importar que aquellos mares solo los creabas tú porque, una vez más, todo siempre ha estado en tu cabeza. Y ahora estás ahí abrazando un pedazo caído de cielo.

Otras veces son los errores los que nos hacen sentirnos vivos, humanos. El ver que no eres la única con mejillas rasgadas de tropezar, que no eres la única con nudillos llenos de pintura blanca de pared. Tus mejillas están tan limpias y puras como tus manos suaves y pulidas. Tus infinitos nunca se vuelven en mi contra y declararía mi cuello extensión de tu boca. Quitas el sueño, el hambre, el miedo. Seis meses y ningún error, ninguna palabra elevada de voz, ningún vacío, ningún silencio, ningún ningún. Solo tú. Solo tu y tu insuperable perfección. Lo siento.

Ha llegado él y me ha prometido noches de gritos entre copas, lágrimas en la almohada y llamadas sin responder. Me ha prometido errores, tropiezos, sangre y sudor. Lucha, deseo, rabia y empujones. Mentiras, engaños y dolor. Me ha prometido imperfección. Le he cogido de la mano.

Solo seré perfecta a tu lado, lo se. Pero nunca ha sido mi meta. Te querré por siempre.

sábado, 25 de diciembre de 2010

TWO HUNDRED AND FOUR


"Y así va el mundo.
Hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco."

miércoles, 15 de diciembre de 2010

lunes, 13 de diciembre de 2010

TWO HUNDRED AND TWO


Un tiro, seco. Ilusa, pensé que ya no tenías armas con las que dispararme.

TWO HUNDRED AND ONE

De todos los bares de tribunal,
de todos los de Madrid.
De todos los bares del mundo

él tuvo que entrar en el mío.

TWO HUNDRED

ONE HUNDRED AND NINETY NINE


Es curioso como la mejor frase de la noche ha salido de una boca desconocida: 'Y luego dicen que no somos animales', decía, suave, con su acento andaluz. A lo lejos algunos dibujaban la silueta de sus puños en mejillas ajenas.
Y que cierto es. Nos puede el ansia de sangre, de cuerpos retorciéndose al amanecer, de uñas clavadas en espaldas y hogueras quemando iglesias.
Instintos. Impulsos.

Suelo definirlos como la fuerza demoledora que a nada le teme, que todo o quiere. Insaciable, poderosa. Es ella la que se regocija y clama victoria cuando la piel encuentra otra piel. Cuando la debilidad de la carne se pone en paralelo con la racionalidad. Es decir: cuando el sentido común queda interferido, nublado por un montón de ondas y sonidos y sabores y rayos laser que nos dirigen hacia el camino equivocado.
Impulsos.

Pero que hasta los senderos malos hay que recorrerlos. Y que tener el volante no evitará que la velocidad se acelere, que el corazón palpite, que la sangre se mueva. Cálida, maldita: condenada.

Mezclarse con ellos, los impulsos, o no, no es cuestión de fuerza de voluntad o raciocinio. De ello depende algo tan poderoso como es la visión que se tenga de la propia vida. De si es ahora o es mañana. O de si, por el contrario, queremos salvar el ayer.
Y, a pesar de ello, el espacio-tiempo nos hace jugar malas pasadas al juntarse con las hormonas. Ellas, capaces de aniquilar todo sentimiento uro que habite en nuestro interior. ellas, capaces de hacer vibrar cada esquina, cada recoveco, cada curva de nuestro cuerpo. Ellas, que destruyen castillos con solo una mirada, que quiebran puentes y corazones, que tienen el poder de hacer amigos y enemigos por igual. Ellas y siempre ellas. De nada sirve culparlas. De nada sirve negarlas. De nada sirve enfadarse con ellas. Siempre acaban apareciendo para hincar el diente, dar donde duele.

Hormonas. Impulsos. Animales.

Tener 20 años es uno de los chistes más graciosos que tiene la vida.


jueves, 11 de noviembre de 2010

lunes, 8 de noviembre de 2010

ONE HUNDRED AND NINETY THREE


Gn.

ONE HUNDRED AND NINETY TWO

Wikipedia define manifiesto como una declaración pública de principios e intenciones. Todas estas cartas suelen comenzar con un preámbulo, en el cual los manifestantes aparecen agrupados en una asociación o grupo que los define y resumen sus intenciones. Me saltaré eso, prefiero no identificarme con ninguna banda. No penséis que me considero uno de esos falsamente llamados espíritus libres, simplemente a veces es más efectivo hablar desde ti para una misma. Hablar por o para una mayoría implica caer en el juego de las generalidades. En el sucio juego de las generalidades, que tanto nos gusta. Los manifiestos suelen continuar con palabras como “tratado”, “artículo”, “derecho”. El mío comenzará con “sueño”. La sexta acepción del diccionario de la Real Academia Española lo define como “cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse”. ¿Qué otra cosa podría mover así la sangre, revivir el corazón y crear esa fuerza sobrenaturalmente demoledora sino es aquello sin probabilidad de realizarse? ¿qué otra nos haría aspirar a más? ¿dirigir nuestros pasos hasta redireccionarlos en caminos que nunca antes pensamos tan siquiera que existieran? Pero bien, es pura cabezonería humana. Basta que nos prohíban tocar el botón rojo para que las ganas de hundirlo crezcan proporcionalmente a los segundos. Basta que nos comprometamos con alguien para que el vecino del 5º, ese al que has visto crecer, se vuelva la opción más atractiva. Basta que nos digan que es imposible -todo un sueño- para que quememos neuronas y tiempo en realizarlo. Y la irracionalidad, de la mano de la irresponsabilidad se convierten en armadura y espada. Porque no hay nada más peligroso en este planeta azul que una persona con sueños.

La segunda palabra de este, mi manifiesto, sería “Cecilia”. Llamar a las cosas por su nombre es el primer paso para cumplir todos estos sueños que he derramado en el párrafo anterior. Cuanto antes tengamos claro esto antes seremos capaces. Sin más: capaces. Estar capacitados es todo un logro. Amor, amistad, dolor, vida, belleza, felicidad, tristeza son palabras que utilizamos con demasiada libertad, con demasiado desconocimiento. Que no es oro todo lo que reluce, como no es amistad, dolor, vida o felicidad todo lo que así se nos presenta en bandeja. No. Para todas ellas hay que luchar. Y luchar aún sabiendo que hay más posibilidades de salir perjudicado de ellas. Es un tú contra tú, una lucha que ha de nacer en ti y terminar también así. Pero oh, si fuera tan fácil como sacar una pistola y pegar un tiro a la tristeza, si fuera tan fácil como dar un beso y llamarlo amor. Si la belleza fuera la principal de Tuenti. No no y siempre no. Lo primero ha de ser eso entonces, distinguir el poder de estas palabras, llamar las cosas por su nombre. El mío es Cecilia.

La tercera, y no podía ser otra, es un “lo”, acompañado de “siento”. Antes de todo, quisiera remarcar la ambigüedad de esta expresión, pues en este tercer capítulo de mi manifiesto me dedicaré a bailar entre las dos acepciones, como si me fuera la vida en ello, como si en realidad valiera la pena. Pero es mejor así, caminar en la misma onda, utilizar sus mismas armas. Porque si de algo está llena esta vida es de dobles sentidos, de ambigüedades, de juegos de palabras. Lo siento, he dicho. Y lo he dicho en tiempo pasado, presente y futuro. En tiempo vital, prefiero llamarlo yo. Perdonad. No puedo aportaros razones válidas para que toméis esta decisión pero entended que yo siempre he sentido todo mucho. Siempre he sentido más de la cuenta. Siempre hice de una lágrima un océano, y de ese océano me trasladé a una vista espacial de la tierra, para adjudicar esas tres cuartas partes de agua a mi dolor. Siempre hice de un beso un romance propio del celuloide, una historia de amor escrita por Jane Austen. Y cómo en cualquiera de esos casos, estaba dispuesta a matar y morir por mi causa. No podría juraros dejar de sentirlo. Helena de Troya, Julieta o Marianne Dashwood siempre están en lo más alto de mi pirámide. Lo siento, perdón. Y también lo siento, siempre. No puedo desprenderme de más de un 80% de mí así como así. Si me queréis, me queréis libre. Porque querer significa velar por la felicidad de esa persona más allá del rencor, el dolor o las equivocaciones. Querer es perdonar, a pesar de lo que se suele decir por ahí. Si no perdonas, no quieres. La vida se presenta sencilla de vez en cuando, hallelujah. Así que, desde aquí, ruego por el perdón de todas esas almas que un día fueron dañadas a tiros por mis equivocaciones. A todas las que lo serán. Yo no soy perfecta y aunque eso no sea justificación alguna: cometo errores. Siempre. Pero asumo mis consecuencias. Sabed, eso sí, que nunca quise haceros daño. Es fundamental que comprendáis eso. Siempre preferí ver mis mejillas a ras de suelo a tumbaros de un golpe. Nunca quise ser la mejor, ni la más original. Ni mucho menos estar en boca de todos. No soy de esas personas que insisten en ser el Rey de Roma y aparecer en todas las conversaciones. Todo lo que hice, todo lo que haré, carece de fundamento firme. Simplemente me dejé llevar por aquello que tengo en tan buena estima: el sentir. Sentir, sentir. Lo siento.

Lo siguiente, y para concluir, es “gracias”. Gracias porque, en algún momento de mi corta existencia, aparecisteis. Con más o menos fuerza pero lo hicisteis, valientes. Todos vosotros. Todos los que vendrán. Así que gracias, cada uno ha de hacer su propia interpretación, pero aún así: gracias. Fin del comunicado.

miércoles, 27 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND NINETY ONE

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ONE HUNDRED AND NINETY


A esto me refería, sí. Deberías habértelo imaginado, escribir, escribir, escribir… escribirte. Es parte de mí. Decirte felicidades y desearte un buen año me sabe a poco y se me queda bastante corto en cuanto a lo que quisiera de verdad decirte.

¿De verdad, de corazón? SE FELIZ. Cada minuto. Cada hora. Cada día de los próximos 20 años. No hoy, ni mañana: siempre. No desgastes ni un solo segundo curvando tu sonrisa hacia abajo. La vida es demasiado corta y bonita. Toma un poquito de mi felicidad, ahora que la tengo de nuevo. Tómala de regalo. Disfrútala tanto como yo lo hago. Que te saque de malos ratos, que ponga color a los días tristes y de alegrías cuando todo a tu alrededor se venga abajo. Que con ella seas capaz de ver que, en las noches frías de Diciembre, en las mañanas plagadas de (tus) malentendidos con el mundo o en los domingos feos y solitarios, me tendrás siempre como luz al final del túnel, como espalda a la que agarrarte al caer, como mano con la que levantarte. Siempre, entiendes pipita?. Pero también para verte cantar Sharks in your mouth, para compartir contigo un par de cervezas mientras vemos ganar (esperemos, joder) al Madrid o para, simplemente, gritar al mundo que Mozart fue mejor que todos. Te llevo conmigo, no lo olvides. Allá a donde vaya y, cada vez que te recuerdo, miro al cielo, y te lanzo un guiño. Suerte. No la necesitas, pero aún así: suerte. En todo. Lo conseguirás. Yo lo sé.

Que nadie te haga pensar que no mereces lo que quieres y recuérdame: saca esa estrella que llevas dentro, el mundo no se merece no verla. Eres grande, enorme. Así que paso de felicitarte, no, no voy a gritar: ¡Ey, yuhu! ¡20 años Pastrana! No, lo importante es que TU naciste, no el día de hoy. Y, claro, que apareciste en mi vida. Y que los dos somos un poquito así, un poquito asá, por culpa del otro. Probablemente a ti se te pegó mi belleza, mi niño guapo, a ver que te has creido. Así que ya sí, gracias Aya, gracias Paco. Ellos son los verdaderos premiados hoy, no quieras llevarte todo el protagonismo.

Y… que si todo falla, llámame, y jugamos a las raíces mientras comemos del McAuto.

(T, y es una T muy bonita y llena de cariño. Si la tiraras contra la pared ésta se volvería rosa, con tartitas de chuches y más cursilerías)



ONE HUNDRED AND EIGHTY NINE


Encontrar el sentido a algunas cosas es solo para dioses.
Y efectivamente, todo debe ser un juego.

domingo, 24 de octubre de 2010

miércoles, 20 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND EIGHTY

Es la historia de la vida. Una chica conoce un chico, la chica se vuelve estúpida, el chico y la chica viven estúpidamente para siempre.
Sois la prolongación de mi alegría. Os llevo ahí, en la muñeca, junto a todas las cosas bonitas de la vida. Junto a las noches que irremediablemente terminan en guitarra y las mañanas que comienzan con canciones mezclada con vuestro pelo revuelto en la almohada. Junto a los saltos de alegría y el morderse el labio inferior, como símbolo de que creímos lo increíble, que vivimos lo invivible, que no olvidaremos que yo me acosté teniéndoos a cada uno de mis lados. Y que al despertar no hubo mundo que nos hiciera pedazos. Junto a los mejores años de nuestras vidas. Ahí estáis, junto a Albion.

Qué bonito ha sido vivir en vuestra compañía chicos. Menos mal que la vida nos unirá de nuevo, o no habría esperanza.

ONE HUNDRED AND SEVENTY NINE


Y yo no os culpo: CULPO AL GÉNERO.

ONE HUNDRED AND SEVENTY EIGHT


Ya lo dijo mi padre: Con el tiempo verás que lo importante no es quién fue el primero, sino quién será el último.

ONE HUNDRED AND SEVENTY SEVEN

Os contaré la historia de alguien que no tuvo miedo a conocerme. Que me dejó entrar en su corazón, con miedos pero sin barreras. Él tiene unos veintipocos, el apellido repetido y aún no sabe ver la estrella que tiene dentro, una lástima. Yo sí. Le intenté, os lo juro, pero entre el miedo a equivocarnos y las situaciones inadecuadas aquello se quedó en un suspiro y un par de canciones de amor tras la barra de un bar. Siempre lejos. Veréis, nunca encajé en su vida. Lo intenté también. Fui señorita por fuera y vacío por dentro. Ni con esas. Quizá no hubo sentido desde el principio y nos enfrascamos en una lucha contra aquel destino que nos alejaba y unía sin cesar, quién sabe. Lo cierto es que pusimos fecha a ese sentimiento. Yo me fuí, y con ello suicidé todos aquellos sentimientos.
Pero le ví, días y besos después. Tras otra barra de bar. Y le abracé como abraza el niño el globo que sabe que algún día se le escapará. Como solo he sabido hacer con él, esperando a que en el siguiente vaivén no salga muy perjudicada. Pero sabes, chico, tu lo lograste. Te atreviste a conocerme. No permitamos que eso que nos unió en aquel día, que fue más amistad que amor, más abrazos que besos, más hablar que sentir, muera.

Solo quiero que te des cuenta de lo mucho que te necesito, da igual cuando.

ONE HUNDRED AND SEVENTY SIX


Me dijeron que la amistad era como la sangre, que acudía a las heridas sin ser llamada. Luego aparecieron Gon, Vic, Picassó, Melero y Nachón. Y yo dije: ¡sí, cubridme de sangre si eso es lo que sois!. Pero olvidé aquello de que la procesión, como la sangre, en realidad, va por dentro. Y también aquello de que mi concepto de amistad está totalmente degenerado. Yo prefiero llamarlo evolucionado porque así me siento más mayor. No necesito que ellos me recuerden lo que son. Tampoco ser el primer número que marcarían en caso de emergencia. Mi idea de amistad no se basa en fundamentos de posesión. No son MIS amigos. Son amigos. Y como no son míos pueden hacer lo que quieran con sus vidas. La única obligación que les imprimo es que sean felices. Que ya lo dijo la poesía de Pablo, con su vida propia, mucho antes que yo: a mí me hace feliz verles feliz a ellos. Tened en cuenta que vuestras voces son más fuertes que el viento, que las fronteras, que el segundero. Que quién quiere ser viento pudiendo ser el cuaderno de Victor, la guitarra de Picasso, la voz de Melero, los ojos de Gon y las ideas de Nachón. Y por supuesto que ellos son lo más opuesto a mí, pero también lo más parecido que he encontrado. La forma en que me sacáis el alma es sorprendente, mágica. Y yo nunca digo magia en vano. Sois vosotros quienes me impulsasteis en mi espiral. Quienes formareis siempre parte del mosaico de mi vida. Piezas más grandes o pequeñas, pero que sin ellas no tendría sentido. El problema es que la pequeñez está infravalorada hoy en día. Perdonad la vulgaridad del lenguaje, yo nunca tuve esa capacidad vuestra de rellenar los espacios en blanco. Pero con todo esto, soy partidaria de aquello de "no quiero ser un poeta, con ella no". Con vosotros no. Tenéis que comprender, entender que si un día miré las nubes, fue porque vosotros me las enseñasteis. Desapareced años y plantaros en mi puerta un día, que siempre encontrareis un plato de sopa caliente y algo para soñar.

Mirad, probablemente olvide vuestros cumpleaños, pero yo celebro en cada instante el día que nacisteis.

ONE HUNDRED AND SEVENTY FIVE


Si no muero de echarte tanto de menos seré invencible. Fijo.

ONE HUNDRED AND SEVENTY FOUR

Eh, tú, calla. FELICIDADES. Pero silencio, que no descubran que muchas veces te recuerdo, te tiro un beso y rezo para que todo te vaya bien, allí donde estés. Si se enteran, lo dirán: boba, boba, boba. Pero eso yo ya lo se, díganme algo nuevo. Y sabes, a mí me da igual.
Soy yo quien decido a quién querer y a quién no.

Diosa.

martes, 19 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY THREE


Que el hombre haya pisado la luna es una gilipollez comparado con que Mozart haya escrito una sinfonía.


ONE HUNDRED AND SEVENTY TWO

Pol 3.14.
Bien, pero es raro no sentirte ahí dentro cuando todas esas letras salen de su boca como para eso que hubo tanto tiempo.

lunes, 18 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY ONE

Vulnerabilidad e incertibumdre son dos componentes del ser humano por las que corre el miedo. La debilidad humana atada al temor de ser heridos o de extraviarnos nos hace dependientes del poder. Del mido brota el afán de poder. Buscamos defensa y seguridad. Miramos hacia el poder para que nos defienda y nos de seguridad. La otra cara del miedo es el poder. Miedo y poder parecen estar unidos por un material fuerte, como la cara y cruz de las monedas. El evangelio de Lucas 12, 30 nos da una versión ligeramente diferente: el mido provoca la búsqueda de seguridad que proporcionan las riquezas. Se pone la confianza en el dinero, que se convierte así en dios, en el poder salvador
Matar a nuestros dioses: un Dios para un creyente adulto, de José María Mardones.

jueves, 14 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY


ALL QUIET ON THE WESTERN FRONT


ONE HUNDRED AND SIXTY NINE

Llena mis huecos. Redondeados y suaves, puntiagudos y afilados. Llénalos de agua, de vida, de ideas. Se ola para mis barcos, viento para mis pájaros. Se todo aquello que nadie fue. Grítame que te atreverás. Que arañarás las rocas por mí. Que pintarás lienzos en mi espalda con tus dedos de pincel, con tu saliva de tinta. Que tu mirada estará siempre puesta en el horizonte de mi pecho, como meta, como objetivo. Y tu objetivo no será otro que bailarme por dentro. Sudarme por fuera. Llenar mis huecos. De agua, de vida. De ideas.
De tus ideas.

ONE HUNDRED AND SIXTY EIGHT



Que paz, vivir.


miércoles, 13 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY SEVEN

Apareció como un tierno sueño. Irreal, sobrecogedor. Música suave al amanecer y miedo a no ganar. Perfecto. Como todos los sueños. Con algo de cielo de Brighton y de tragos a medianoche. Recuerdo mi vestido blanco, casémonos, aquí y ahora. Pero no empezó ahí, no. Aquello tubo su comienzo meses atrás.
Lo cierto es que me fui. Si. Sin maleta, sin corazón. Adiós. Gasté mis últimas fuerzas en salir corriendo. En busca de quién sabe qué. Sigo sin saberlo, pero de camino me crucé con mi vida. Cuánto me echaba de menos. Y ya está, lo decidí. Decidí que no iba a seguir más al rebaño, pues eso no era más que caminar por un sendero que otros eligieron, y alcanzar unas metas no decididas por mi. Y yo tenía mis sueños, propios. Las chicas que me señalan, no se. Tampoco me importa. El renacer. Llorar a solas. De alegría. Descubrir, al fin, que no hay mejor compañía que una misma. Que yo decidí ser feliz. Meses con los ojos abiertos, con las emociones en carne viva. Viva.
A esas alturas no quería asustar ni devorar a nadie. Pero a veces la vida te pide calma, una tregua de tí misma, querer saberlo todo. Y otras, muchas otras, demasiadas otras quizá, pide sentir, que te maten unas cuerdas vocales, ser de ti y nunca sólo tuya. Almohadas distintas. Edredones. Nunca demasiados. Y con el corazón en blanco, aún.

Una explosión de calor y el aire teñido de rojo, pasión. Hola, mi nombre es Tim. Hazme hueco, vengo para quedarme. Un trabajo de artesanía en la mirada, verde. Esperanza. Las mismas ganas de amarnos, limpias, que de odiarnos, negras. Magia. Magia. Magia. No vino para dirigir mis pasos, ni para ayudarme a vivir. Yo era mía, decía. Convirtió los cadáveres en un montón de instantes, los muros en peldaños, las enredaderas en lianas. No seas de nadie. Vale, vale, pero si tuviera que serlo... Calla, ni lo digas. Poesía, música, arte en una sola persona, en una sola sonrisa. En una sola boca. Que me abre puentes y sella heridas.

Alas, luz. No voy a decir amor. Más. Vamos a comernos el mundo, juntos o separados.

Venga, que me entretengo. Saquemos conclusiones ahora que se el sabor de una caricia. Lo importante no fueron los kilómetros, lo importante fue llegar a tus brazos. Escucha, prometo quererte, hasta que la vida nos separe.

martes, 5 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY SIX


Alguna gente no enloquece nunca. Que vida tan verdaderamente horrible deben tener.

Charles Bukowski.

martes, 7 de septiembre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY THREE



Adios Leytonstone, hasta pronto. Gracias... y un placer.

ONE HUNDRED AND SIXTY TWO



Je te désire, tout le temps, partout. Tu es mon grand projet et je te suivrai n'importe où. Je t'embrasse encore, encore, ouais là aussi.

(en el descanso)

vamos, todos los sentimos. podemos creernos al margen, si, pero es todo mentira. lo buscamos, muy dentro o muy fuera. lo perseguimos, nos movemos por él. es la única fuerza todopoderosa que influye en nuestro día a día. que vivimos mejor sin él, lo dudo. que ya llegará y ahora me da igual, también. y si solo surge escuchando Bon Iver o pensando en la playa es igual, es eso. que solo seremos absolutamente felices cuando lo tenemos. que nos completa, que nos da la vida, que nos la quita. y nos mata y nos revive, si. que para qué lo quiero ahora, pues bien, no se. pero lo siento. porque cuanto pones palabras a "eso", poco sientes. pero yo lo intento, y no me canso. no me canso de besarle. y de que todo eso solo tenga sentido porque algún día un griego quiso llamar a eso amor. amor.

amoure.
love.

me da igual el idioma, por eso seguimos ahí, al pie del cañón, dispuestos a vencer esta guerra sin bandos, esta guerra que nos destruye, esta guerra que nos incita. y es ahí donde reside el secreto, que nos incita, que pedimos más, que escuchamos unos latidos y deseamos que la causa vaya más allá de reacciones químicas normales en la naturaleza.

y yo ya ni lo grito ni lo escribo, yo ya he decido que si me tengo que desahogar, elijo rojo y me dejo con la pasión. que todo lo tiñe, que todo lo hace. que no me engaño mas pensando que lo pienso para no pensar en la cruda realidad, que es así. que ya no hay lágrimas, que todo paso. que pasó a tu lado. que te quiero.

que eres tu. que lo se. que todos lo hemos sentido, pero yo se de lo que hablo. y si no, mirarle a los ojos.
y rozarle el alma.

lunes, 6 de septiembre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY ONE


ya está: he decidido perder ese vuelo de mañana.
seguimos viviendo.


ONE HUNDRED AND SIXTY


Te amo. O es más. Es concordancia, es complementariedad. Es ver como cada mañana se estiran y contraen cada uno de tus músculos, vivir a tu lado. Beber de tu mirada. Que me borres la pereza cada atardecer, que me sacudas el alma con cada beso. Que me sientas. Que te sienta. Que la felicidad es real al compartirla. Y que siga siendo. Que sigamos, y que la vida nos de vueltas y vueltas... hasta aterrizar en tu cuello. Como cada noche. Que lo importante no fueron los kilómetros, lo importante fue el llegar a tus labios.

sábado, 4 de septiembre de 2010

miércoles, 1 de septiembre de 2010

ONE HUNDRED AND FIFTY SIX


Bueno, han sido millones los meses de espera. Pero ya está, soy yo. No solo he recuperado las fuerzas que un día perdí, sino que tengo más, muchas más. Llegaré a Madrid, muy a pesar, el 7 de Septiembre, pero con las baterías recargadas. Traeré conmigo algo más que recuerdos para el que quiera sentarse y escuchar a la luz de algún candil mal encendido bajo la sombra de mi mirada. Dejaré el corazón en esta ciudad, pero se a ciencia cierta que aquel que lo cuida, su dueño, no se olvidará de regarlo cada día, ni dejará de admirar la belleza de las amapolas que en el florecen cada mañana.

También se lo que tengo, lo que soy. Y a donde quiero que lleguen mis pasos. He revisado todas mis huellas. He vivido la vida en mayúsculas, he sentido como el viento borraba mis lágrimas hasta lanzarlas sin billete de vuelta hacia la inmensidad del oceano desde Brighton. Como una melodía, tocada en el preciso momento, puede ser la más inmensa declaración de libertad. Cómo las agujas desgarraban mi cuerpo hasta dejar algunos cuantos tatuajes sobre la superficie de mi cuerpo. Y algunos otros en lo más hondo de él. He visto amanecer en compañía de mi soledad, en compañía de mi vida. Y la he cogido del hombro, como dos buenas amigas que se reencuentran después de largos años. He visto como dos corazones se fundían en uno al compás de una sola respiración, jadeante, arrítmica, pero una. Como las drogas recorrían mi cuerpo hasta mezclarme en un estallido de luces, color y música. Como mi pelo volvía a crecer, como unos ojos me amaban. He visto como suaves lágrimas recorrían mi rostro mientras unos labios sellaban un pacto con mi cuello. He corrido, he gritado al mundo mi nombre. He vibrado con una sola nota, he compartido, he amanecido en unos brazo y anochecido en otros. He saltado de alegría, he robado palabras, he elegido. He bailado hasta no sentir ninguna estremidad, he brindado por los que se fueron y por los que vendrán. He besado pocas veces a uno y muchas a otro. Me he creído Victoria en Idhún. He reclamado mi parte del pacto, he dejado el corazón en casa. He vuelto corriendo a cogerlo. He sido buena, he sido mala. He sido yo. Me he quedado sin aliento. He aprendido que lo más horrible es una vida no vivida, y que cada día es un muro en blanco en el que soltar brochazos. Que el tiempo no se pierde, se gana. Que seguiré perdiéndome entre mil mares, aun sabiendo donde está mi puerto. Que no seré libre, pero ya nada me ata.

He corrido por Abbey Road hasta llegar a aquel paso de peatones y sentarme a respirar, a admirar a aquellos que un día se atrevieron a cruzarlo. He vivido los 60, los 70 y los 90 en cada tienda de Brick Lane, en cada esquina de Camden. Que uno vive lo que decide vivir. Que las mañanas de domingo son mías y de John Coltrane, nada más. He depositado un trozo de mi alma en aquellos que aparecieron de la nada, con el único objetivo de hacerme feliz. He visto como The Smiths y The Doors ponían nombre a mis miradas, cómo también he visto a muchos otros en pequeñas salas de concierto perdidas de la mano de Díos. He intentado descifrar la Piedra Roseta del Museo Británico un millón de veces, tantas como las que mis ojos se han abierto de sorpresa al entrar en el Tate Modern. He visto arte, música, poesía en una sola persona, en un solo cuerpo. He conocido al hombre de mi vida, aunque no la termine con él. O si. He visto girar las manecillas del Big Ben al ritmo de mi vida al igual que aquellos que reclaman algo de libertad acampados frente al parlamento. Entonces me he acordado de la aquella muerta en vida, aquella que un día perdió su fe en la música, su fe en el arte, su fe en la vida. Y he sonreido. He sonreido como probablemente no lo haya hecho nunca. Porque si estoy enamorada de Tim, pero por encima de todo, estoy enamorada de mí. Y pienso seguir dándome todo el amor que un día me negué, todas las caricias que un día me fueron arrebatas, todos los despertares que comenzaban con cuentas atrás hasta la noche, toda la vida que decidí matar.

He vuelto, a mejor o a peor, pero aquí estoy. Tengo las cosas mucho más claras. Soy audaz y fuerte y estoy hecha solo a mi voluntad. Y estoy preparada para seguir viviendo.

Gracias Albion, gracias Londres.

martes, 20 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FIFTY THREE



'Yo solo busco que me tiemblen las piernas, que seas de esos que nadie recomienda'
Antón, Antón, Antón.

viernes, 16 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FIFTY ONE


Abran paso a la nueva Ceci. O a la Ceci de siempre, que ha conseguido romper el caparazón que la envolvía.

ONE HUNDRED AND FIFTY


Vengo del dentista, me esperan dos horas con la boca inconsciente por la anestesia. La mandíbula inferior se desprende ligeramente de la superior, entreabriendo la boca y sacando así una sonrisa de payaso, irremediable, ilusa, suave, despreocupada: drogada. Trascurridas estas dos maravillosas horas se irán los efectos y, lentamente, llegará el dolor. Soportable, si. Pero llegará.

Lo mismo que me pasa contigo. Anestésiame.

ONE HUNDRED AND FORTY NINE



El jueves amanecí entre unas sábanas y unos brazos que no eran los míos, pero que gustosamente hubiera aceptado llamarlos como tal. Una pared llena de Polaroid y toda la discografía de Dorian sonando (aún) de fondo me daba los buenos días. El sol entraba a través de uno de los balcones, suave, lento, queriendo formar parte del decorado de la peculiar escena que allí acontecía. Peculiar para mí, claro. Quién sabe la familiaridad de aquello para el dueño de la casa, pero aún así: tampoco importaba. Aquella noche había sido yo, yo, y solo yo la encargada de robarle el sueño.

A mi lado, donde debería estar el gráfil cuerpo de un muchacho de 24 años, no había más que un vacío lleno de pequeños fragmentos, que como piezas de puzzle, reconstruían una historia de amor de 7 horas de duración. De esas que no duelen o desgarran el alma.

En el aire aún flotaba el recuerdo de los besos a los que tan desesperadamente recurríamos hacía tan solo unas horas. Más a lo lejos, unos pantalones pitillo oscuros se mezclaban con mi vestido, y una guitarra española me miraba desafiante desde su lugar contra la pared, retándome a ser tocada, recordándome como, también hacía tan solo unas horas, sus notas rrrodeaban mi cuello y trepaban hasta mis oídos. Fue un momento cargado de dramatismo.

Su voz, si bien podía no resultar adecuada frente a los cánones musicales, traía consigo una melodía similar al canto de las sirenas que atormentaron, en tiempos de Homero, a Ulises en La Odisea. Y hacia la cual caí de la misma forma en la que una piedra alcanza el suelo al ser lanzada.

El cansancio volvía pesados cada uno de mis míseros huesecitos, pero haciendo un soberano esfuerzo alcancé una camiseta grande y ancha con un letrero en la espalda: quiéreme tan solo hoy.

Sabía que al cruzar la mampara que dividía una gran sala en dos mitades me encontraría con el dueño de ella, pues aunque bien repartidos, ese pisito de Tribunal al que había ido a parar a penas contaba con 60 metros cuadrados.

Cuadros mal pintados, camisetas desgarradas, pilas de libros y un par de cámaras de fotos eran algunos de los compañeros fieles de Antón. Le encontré ahí, tal y como esperaba, frente a su enorme pantalla de Apple. El pelo alborotado y la tremenda fragilidad que me inspira su cuerpo reafirmaron mi teoría a cerca de aquel chico, bohemio de nacimiento y descuidado en gustos. Siempre sería una pequeña debilidad para mí. Y siempre querré enamorarle. Y vivir en su pisito de Tribunal.

Es la segunda vez que Antón Feijóo-Montenegro me puede.

martes, 13 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY SEVEN


He vivido tantos meses fuera de la realidad espacio-temporal, invadida por continuos martes trece que éste, ya de pie y algo más serena, se me presenta como un cálido abrazo de mi ciudad. Como una (espero) resistente frontera con el pasado.

Además, hoy es uno de esos martes que se creen jueves. Cosas que solo pasan en la capital.

lunes, 12 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY SIX


.Magia para evitar
lo inevitable.

ONE HUNDRED AND FORTY FIVE


Tal vez escribir esta nota ahora sea la peor idea del mundo, o quizá no. Cuando uno no sabe nada, desconoce lo que acontece a su alrededor, vive en la incertidumbre y en la ignorancia. En ese caso soy una ignorante. De esta idea saco otra: hay personas en el mundo que te instruyen hacia la sabiduría, y otras que te destruyen hacia la ignorancia.

En la vida he aprendido muchas cosas, unas más interesantes que otras. En los últimos meses he aprendido muchas cosas, unas más dolorosas que otras. En los últimos días he aprendido una sola cosa. Porque contigo, pero sin ti, aprendí a que puedo ver por la espalda, a sentir cerca cosas que no estaban frente a mí, que nos gusta el dolor o al menos hacer daño.

Soy una perdedora, un mal perdedora. No acepto, no aprendo, no relativizo. Porque de repente toda mi atmósfera está plagada de siglas de las que desconozco su significado, porque mefedrona y mescalina han entrado en mi diccionario y porque a pesar de eso, la peor droga seguía siendo la de tenerte delante.

En esa noche convertida en un baile de músculo y siglas, los neones y los láser me ayudaban a elevarme a cualquier otra dimensión, desde la que veía todo, desde la que te veía a ti, y a mí, y nuestros ojos clavados que rehuían para evitar un cruce destructor, aniquilador, necesario, deseado.

Porque contigo, pero irremediablemente sin ti, me cansé del sexo y de sus excesos. Porque lo he probado casi todo, y porque ese vacío plagado de ansia sólo me provoca una idea: dejar de hacer el amor. O de creerme que lo hago.

“Estar de vuelta” siempre fue una expresión que me causaba apatía. La gente que la emplea ¿qué siente cuando siente que está de vuelta? No me gustaría estar de vuelta de nada. Estar de vuelta implica el pesimismo absoluto, la negación de lo nuevo, de la sorpresa, del progreso. Implica mucho conformismo. “Estar de vuelta” es una expresión que seguramente inventó una desalmada.

No os confudais, yo no "estoy de vuelta". No voy a volver a eso. Nunca más.

domingo, 11 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY FOUR


La confianza y el amor caminan de la mano, no se puede amar a quién no es digno de nuestra confianza y no se puede odiar a las personas en las que confiamos. el día en el que la confianza desaparece se empieza a congelar lentamente el amor, hasta el punto de dejarlo tan frío que muere en una hipotermina del alma. Y comenzamos a alejarnos y despreocuparnos de quienes antes tenían toda nuestra atención, creo yo.

¿Y por qué cojones a mí no me pasa eso? No confío en ti joder, no confío en ti.

ONE HUNDRED AND FORTY THREE


Ivan Ferreiro, que va de que hoy me mata o algo.

ONE HUNDRED AND FORTY TWO




Los chicos de ayer, pisan fuerte. Una recámara que va a reventar por sobrepasar el aforo del local. Pero eso es porque no saben que yo ya no soy la misma. O quizá lo saben, y por eso vuelven. Quién sabe. Lo cierto fue que hace dos minutos uno de ellos ha conseguido traspasar una de mis fuertes barreras: 'Te destrozan el corazón y tu sigues ahí sonriendo, como si nada. Te haces un tatuaje y tu sigues ahí, sonriendo, como si nada. Regálame una sonrisa de las de antes.'
Pero yo ya no regalo sonrisas de esas, guapo, que ya pagué un alto precio en su día.

ONE HUNDRED AND FORTY ONE


Nadie puede apostar qué ocurrirá y qué dejará de ocurrir en esta semana. Estoy bien, cómoda, fuerte, segura de mi misma. Esto solo puede ser la calma que precede a la tormenta. 'Si volvemos a vernos, que sea breve, y que sea el final.'


ONE HUNDRED AND FORTY


[She won't make a sound
Alone in this fight with herself
and the fears whispering if she stands she'll fall down
She wants to be found
The only way out is through everything she's running from wants to give up and lie down]


ONE HUNDRED AND THIRTY NINE


masoquismo.

(De L. von Sacher-Masoch, 1836-1895, novelista austriaco).

1. m. Perversión sexual de quien goza con verse humillado o maltratado por otra persona.

2. m. Cualquier otra complacencia en sentirse maltratado o humillado.