A la pregunta de por qué salté del 59 al 80, sin previo aviso, he de decir en mi defensa que a aquello que empieza por 6 (61, 62, 63...) Le tengo un poco de miedo. Y no porque comience mal, sino porque termina fatal. El 6 de Diciembre de 2008 me dejó claro la magia de aquel número, el buen sabor del principio y la amargura del final. Y no seguí con el 70 porque... Bueno, se me pasó.
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