El colegueo con los ex novios puede asimilarse a jugar con fuego, en bailar al borde de un precipicio o sacar medio cuerpo por el balcon de un décimo piso. Euforia, miedo, adrenalina y picardía se meclan y se baten hasta formar tormentas de arena que terminan en frases directas a remover las cenizas. Pero ni yo tengo 15 años aun, ni tu sigues teniendo 16. Eso si, los asuntos pendientes que dejamos en el pasado hay que resolverlos. Yo digo Ibiza, tu dices habitación para dos. Vamos a ver que pasa.
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