miércoles, 24 de marzo de 2010

NINETY SIX


He de empezar a asumir que mi vida estará teñida por siempre de un melodramatísmo con aires melancólicos. Una vez me dijeron que nunca pertenecería a nadie completamente, y puede que sea cierto. No me considero un espíritu libre, pero conozco mis ilimitaciones. Desear pertenecer a alguien no ha hecho mas que coserme dos grandes alas a la espalda, y no hay manos o miradas que consigan arrancarlas. Sentir que lo has perdido todo, aunque no sea más que una mera ilusión producto de tu corazón, te concede un poder extraordinario de conciencia real. La realidad se brinda hacia ti como una alfombra roja sobre la que caminar, sobre la que pararte a descansar y observar, absorber, abarcar cada uno de sus rincones tan solo con rozarlos con las yemas de los dedos. Cuando ya no tienes nada que perder, sí: eres libre. El mundo se plantea como un territorio explorable, no hostil.

A pesar de todo, mi tendencia a querer a las personas por lo que puedan llegar a ser, y no por lo que son, me da ha dado una confianza ciega que pocas veces se ve recompensada. Mas no es oro ni tesoros por lo que mi alma palpita. Te quiero por la calma y tranquilidad que me trasmites, por la seguridad de nuestra antigua relación. Por lo que podías llegar a ser en mi vida, pero que nunca fuiste. Pero no a ti. Si, mataría por volver a ser así de feliz, por no levantarme cada día con la angustía que produce no tener unos brazos que me rodeen, ni alguien con quien esconderse del mundo.

Duele ver como ya no quieres a la persona que tanto has amado. Te añoro, pero he esperado demasiado de ti, siempre. Te he esperado demasiado. Siempre.

Y no miento. Puede que esa añoranza pueda conmigo, pero no es tu recuerdo lo que amo, no. Lo que realmente echo de menos es estar contigo. A tu persona, Javi, puedes mandarla a la China en un cohete. Nunca mejor dicho.

Disfruta de tus vacaciones por el gigante asiático, ya me contarás que tal a tu vuelta, pequeño.


No hay comentarios:

Publicar un comentario