miércoles, 27 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND NINETY ONE

òiñlikuyjhrsxckvlubihñj´-ñ.lk,jmhngbszDhxvhmgjngcdgnvnmb
jñkljgbhmvmnbnmbmnvczxvcbxvcnbmvnç
n,jvjgncgnbmmnbbcsszfdfxgjhnbnbnmnbmmvnxzaazzfjhlij
çkjñkn,knklhbj, bñklbhvjgfgiñojhkujgc. KHGJHCGFDZGJMCGN CHTFZSGDGEDZDA! HKGKHGKJHJHJK
KLJLGJGCDGDSHGFHJKHJ´KÇ
`KJLKJHFSSFAERSTJJJJJJJGFDRTSEAESRDCCCCCCYFJJGFJGFHGTTTTTÑKHÑKLJL

ONE HUNDRED AND NINETY


A esto me refería, sí. Deberías habértelo imaginado, escribir, escribir, escribir… escribirte. Es parte de mí. Decirte felicidades y desearte un buen año me sabe a poco y se me queda bastante corto en cuanto a lo que quisiera de verdad decirte.

¿De verdad, de corazón? SE FELIZ. Cada minuto. Cada hora. Cada día de los próximos 20 años. No hoy, ni mañana: siempre. No desgastes ni un solo segundo curvando tu sonrisa hacia abajo. La vida es demasiado corta y bonita. Toma un poquito de mi felicidad, ahora que la tengo de nuevo. Tómala de regalo. Disfrútala tanto como yo lo hago. Que te saque de malos ratos, que ponga color a los días tristes y de alegrías cuando todo a tu alrededor se venga abajo. Que con ella seas capaz de ver que, en las noches frías de Diciembre, en las mañanas plagadas de (tus) malentendidos con el mundo o en los domingos feos y solitarios, me tendrás siempre como luz al final del túnel, como espalda a la que agarrarte al caer, como mano con la que levantarte. Siempre, entiendes pipita?. Pero también para verte cantar Sharks in your mouth, para compartir contigo un par de cervezas mientras vemos ganar (esperemos, joder) al Madrid o para, simplemente, gritar al mundo que Mozart fue mejor que todos. Te llevo conmigo, no lo olvides. Allá a donde vaya y, cada vez que te recuerdo, miro al cielo, y te lanzo un guiño. Suerte. No la necesitas, pero aún así: suerte. En todo. Lo conseguirás. Yo lo sé.

Que nadie te haga pensar que no mereces lo que quieres y recuérdame: saca esa estrella que llevas dentro, el mundo no se merece no verla. Eres grande, enorme. Así que paso de felicitarte, no, no voy a gritar: ¡Ey, yuhu! ¡20 años Pastrana! No, lo importante es que TU naciste, no el día de hoy. Y, claro, que apareciste en mi vida. Y que los dos somos un poquito así, un poquito asá, por culpa del otro. Probablemente a ti se te pegó mi belleza, mi niño guapo, a ver que te has creido. Así que ya sí, gracias Aya, gracias Paco. Ellos son los verdaderos premiados hoy, no quieras llevarte todo el protagonismo.

Y… que si todo falla, llámame, y jugamos a las raíces mientras comemos del McAuto.

(T, y es una T muy bonita y llena de cariño. Si la tiraras contra la pared ésta se volvería rosa, con tartitas de chuches y más cursilerías)



ONE HUNDRED AND EIGHTY NINE


Encontrar el sentido a algunas cosas es solo para dioses.
Y efectivamente, todo debe ser un juego.

domingo, 24 de octubre de 2010

miércoles, 20 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND EIGHTY

Es la historia de la vida. Una chica conoce un chico, la chica se vuelve estúpida, el chico y la chica viven estúpidamente para siempre.
Sois la prolongación de mi alegría. Os llevo ahí, en la muñeca, junto a todas las cosas bonitas de la vida. Junto a las noches que irremediablemente terminan en guitarra y las mañanas que comienzan con canciones mezclada con vuestro pelo revuelto en la almohada. Junto a los saltos de alegría y el morderse el labio inferior, como símbolo de que creímos lo increíble, que vivimos lo invivible, que no olvidaremos que yo me acosté teniéndoos a cada uno de mis lados. Y que al despertar no hubo mundo que nos hiciera pedazos. Junto a los mejores años de nuestras vidas. Ahí estáis, junto a Albion.

Qué bonito ha sido vivir en vuestra compañía chicos. Menos mal que la vida nos unirá de nuevo, o no habría esperanza.

ONE HUNDRED AND SEVENTY NINE


Y yo no os culpo: CULPO AL GÉNERO.

ONE HUNDRED AND SEVENTY EIGHT


Ya lo dijo mi padre: Con el tiempo verás que lo importante no es quién fue el primero, sino quién será el último.

ONE HUNDRED AND SEVENTY SEVEN

Os contaré la historia de alguien que no tuvo miedo a conocerme. Que me dejó entrar en su corazón, con miedos pero sin barreras. Él tiene unos veintipocos, el apellido repetido y aún no sabe ver la estrella que tiene dentro, una lástima. Yo sí. Le intenté, os lo juro, pero entre el miedo a equivocarnos y las situaciones inadecuadas aquello se quedó en un suspiro y un par de canciones de amor tras la barra de un bar. Siempre lejos. Veréis, nunca encajé en su vida. Lo intenté también. Fui señorita por fuera y vacío por dentro. Ni con esas. Quizá no hubo sentido desde el principio y nos enfrascamos en una lucha contra aquel destino que nos alejaba y unía sin cesar, quién sabe. Lo cierto es que pusimos fecha a ese sentimiento. Yo me fuí, y con ello suicidé todos aquellos sentimientos.
Pero le ví, días y besos después. Tras otra barra de bar. Y le abracé como abraza el niño el globo que sabe que algún día se le escapará. Como solo he sabido hacer con él, esperando a que en el siguiente vaivén no salga muy perjudicada. Pero sabes, chico, tu lo lograste. Te atreviste a conocerme. No permitamos que eso que nos unió en aquel día, que fue más amistad que amor, más abrazos que besos, más hablar que sentir, muera.

Solo quiero que te des cuenta de lo mucho que te necesito, da igual cuando.

ONE HUNDRED AND SEVENTY SIX


Me dijeron que la amistad era como la sangre, que acudía a las heridas sin ser llamada. Luego aparecieron Gon, Vic, Picassó, Melero y Nachón. Y yo dije: ¡sí, cubridme de sangre si eso es lo que sois!. Pero olvidé aquello de que la procesión, como la sangre, en realidad, va por dentro. Y también aquello de que mi concepto de amistad está totalmente degenerado. Yo prefiero llamarlo evolucionado porque así me siento más mayor. No necesito que ellos me recuerden lo que son. Tampoco ser el primer número que marcarían en caso de emergencia. Mi idea de amistad no se basa en fundamentos de posesión. No son MIS amigos. Son amigos. Y como no son míos pueden hacer lo que quieran con sus vidas. La única obligación que les imprimo es que sean felices. Que ya lo dijo la poesía de Pablo, con su vida propia, mucho antes que yo: a mí me hace feliz verles feliz a ellos. Tened en cuenta que vuestras voces son más fuertes que el viento, que las fronteras, que el segundero. Que quién quiere ser viento pudiendo ser el cuaderno de Victor, la guitarra de Picasso, la voz de Melero, los ojos de Gon y las ideas de Nachón. Y por supuesto que ellos son lo más opuesto a mí, pero también lo más parecido que he encontrado. La forma en que me sacáis el alma es sorprendente, mágica. Y yo nunca digo magia en vano. Sois vosotros quienes me impulsasteis en mi espiral. Quienes formareis siempre parte del mosaico de mi vida. Piezas más grandes o pequeñas, pero que sin ellas no tendría sentido. El problema es que la pequeñez está infravalorada hoy en día. Perdonad la vulgaridad del lenguaje, yo nunca tuve esa capacidad vuestra de rellenar los espacios en blanco. Pero con todo esto, soy partidaria de aquello de "no quiero ser un poeta, con ella no". Con vosotros no. Tenéis que comprender, entender que si un día miré las nubes, fue porque vosotros me las enseñasteis. Desapareced años y plantaros en mi puerta un día, que siempre encontrareis un plato de sopa caliente y algo para soñar.

Mirad, probablemente olvide vuestros cumpleaños, pero yo celebro en cada instante el día que nacisteis.

ONE HUNDRED AND SEVENTY FIVE


Si no muero de echarte tanto de menos seré invencible. Fijo.

ONE HUNDRED AND SEVENTY FOUR

Eh, tú, calla. FELICIDADES. Pero silencio, que no descubran que muchas veces te recuerdo, te tiro un beso y rezo para que todo te vaya bien, allí donde estés. Si se enteran, lo dirán: boba, boba, boba. Pero eso yo ya lo se, díganme algo nuevo. Y sabes, a mí me da igual.
Soy yo quien decido a quién querer y a quién no.

Diosa.

martes, 19 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY THREE


Que el hombre haya pisado la luna es una gilipollez comparado con que Mozart haya escrito una sinfonía.


ONE HUNDRED AND SEVENTY TWO

Pol 3.14.
Bien, pero es raro no sentirte ahí dentro cuando todas esas letras salen de su boca como para eso que hubo tanto tiempo.

lunes, 18 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY ONE

Vulnerabilidad e incertibumdre son dos componentes del ser humano por las que corre el miedo. La debilidad humana atada al temor de ser heridos o de extraviarnos nos hace dependientes del poder. Del mido brota el afán de poder. Buscamos defensa y seguridad. Miramos hacia el poder para que nos defienda y nos de seguridad. La otra cara del miedo es el poder. Miedo y poder parecen estar unidos por un material fuerte, como la cara y cruz de las monedas. El evangelio de Lucas 12, 30 nos da una versión ligeramente diferente: el mido provoca la búsqueda de seguridad que proporcionan las riquezas. Se pone la confianza en el dinero, que se convierte así en dios, en el poder salvador
Matar a nuestros dioses: un Dios para un creyente adulto, de José María Mardones.

jueves, 14 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY


ALL QUIET ON THE WESTERN FRONT


ONE HUNDRED AND SIXTY NINE

Llena mis huecos. Redondeados y suaves, puntiagudos y afilados. Llénalos de agua, de vida, de ideas. Se ola para mis barcos, viento para mis pájaros. Se todo aquello que nadie fue. Grítame que te atreverás. Que arañarás las rocas por mí. Que pintarás lienzos en mi espalda con tus dedos de pincel, con tu saliva de tinta. Que tu mirada estará siempre puesta en el horizonte de mi pecho, como meta, como objetivo. Y tu objetivo no será otro que bailarme por dentro. Sudarme por fuera. Llenar mis huecos. De agua, de vida. De ideas.
De tus ideas.

ONE HUNDRED AND SIXTY EIGHT



Que paz, vivir.


miércoles, 13 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY SEVEN

Apareció como un tierno sueño. Irreal, sobrecogedor. Música suave al amanecer y miedo a no ganar. Perfecto. Como todos los sueños. Con algo de cielo de Brighton y de tragos a medianoche. Recuerdo mi vestido blanco, casémonos, aquí y ahora. Pero no empezó ahí, no. Aquello tubo su comienzo meses atrás.
Lo cierto es que me fui. Si. Sin maleta, sin corazón. Adiós. Gasté mis últimas fuerzas en salir corriendo. En busca de quién sabe qué. Sigo sin saberlo, pero de camino me crucé con mi vida. Cuánto me echaba de menos. Y ya está, lo decidí. Decidí que no iba a seguir más al rebaño, pues eso no era más que caminar por un sendero que otros eligieron, y alcanzar unas metas no decididas por mi. Y yo tenía mis sueños, propios. Las chicas que me señalan, no se. Tampoco me importa. El renacer. Llorar a solas. De alegría. Descubrir, al fin, que no hay mejor compañía que una misma. Que yo decidí ser feliz. Meses con los ojos abiertos, con las emociones en carne viva. Viva.
A esas alturas no quería asustar ni devorar a nadie. Pero a veces la vida te pide calma, una tregua de tí misma, querer saberlo todo. Y otras, muchas otras, demasiadas otras quizá, pide sentir, que te maten unas cuerdas vocales, ser de ti y nunca sólo tuya. Almohadas distintas. Edredones. Nunca demasiados. Y con el corazón en blanco, aún.

Una explosión de calor y el aire teñido de rojo, pasión. Hola, mi nombre es Tim. Hazme hueco, vengo para quedarme. Un trabajo de artesanía en la mirada, verde. Esperanza. Las mismas ganas de amarnos, limpias, que de odiarnos, negras. Magia. Magia. Magia. No vino para dirigir mis pasos, ni para ayudarme a vivir. Yo era mía, decía. Convirtió los cadáveres en un montón de instantes, los muros en peldaños, las enredaderas en lianas. No seas de nadie. Vale, vale, pero si tuviera que serlo... Calla, ni lo digas. Poesía, música, arte en una sola persona, en una sola sonrisa. En una sola boca. Que me abre puentes y sella heridas.

Alas, luz. No voy a decir amor. Más. Vamos a comernos el mundo, juntos o separados.

Venga, que me entretengo. Saquemos conclusiones ahora que se el sabor de una caricia. Lo importante no fueron los kilómetros, lo importante fue llegar a tus brazos. Escucha, prometo quererte, hasta que la vida nos separe.

martes, 5 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY SIX


Alguna gente no enloquece nunca. Que vida tan verdaderamente horrible deben tener.

Charles Bukowski.