martes, 20 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FIFTY THREE



'Yo solo busco que me tiemblen las piernas, que seas de esos que nadie recomienda'
Antón, Antón, Antón.

viernes, 16 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FIFTY ONE


Abran paso a la nueva Ceci. O a la Ceci de siempre, que ha conseguido romper el caparazón que la envolvía.

ONE HUNDRED AND FIFTY


Vengo del dentista, me esperan dos horas con la boca inconsciente por la anestesia. La mandíbula inferior se desprende ligeramente de la superior, entreabriendo la boca y sacando así una sonrisa de payaso, irremediable, ilusa, suave, despreocupada: drogada. Trascurridas estas dos maravillosas horas se irán los efectos y, lentamente, llegará el dolor. Soportable, si. Pero llegará.

Lo mismo que me pasa contigo. Anestésiame.

ONE HUNDRED AND FORTY NINE



El jueves amanecí entre unas sábanas y unos brazos que no eran los míos, pero que gustosamente hubiera aceptado llamarlos como tal. Una pared llena de Polaroid y toda la discografía de Dorian sonando (aún) de fondo me daba los buenos días. El sol entraba a través de uno de los balcones, suave, lento, queriendo formar parte del decorado de la peculiar escena que allí acontecía. Peculiar para mí, claro. Quién sabe la familiaridad de aquello para el dueño de la casa, pero aún así: tampoco importaba. Aquella noche había sido yo, yo, y solo yo la encargada de robarle el sueño.

A mi lado, donde debería estar el gráfil cuerpo de un muchacho de 24 años, no había más que un vacío lleno de pequeños fragmentos, que como piezas de puzzle, reconstruían una historia de amor de 7 horas de duración. De esas que no duelen o desgarran el alma.

En el aire aún flotaba el recuerdo de los besos a los que tan desesperadamente recurríamos hacía tan solo unas horas. Más a lo lejos, unos pantalones pitillo oscuros se mezclaban con mi vestido, y una guitarra española me miraba desafiante desde su lugar contra la pared, retándome a ser tocada, recordándome como, también hacía tan solo unas horas, sus notas rrrodeaban mi cuello y trepaban hasta mis oídos. Fue un momento cargado de dramatismo.

Su voz, si bien podía no resultar adecuada frente a los cánones musicales, traía consigo una melodía similar al canto de las sirenas que atormentaron, en tiempos de Homero, a Ulises en La Odisea. Y hacia la cual caí de la misma forma en la que una piedra alcanza el suelo al ser lanzada.

El cansancio volvía pesados cada uno de mis míseros huesecitos, pero haciendo un soberano esfuerzo alcancé una camiseta grande y ancha con un letrero en la espalda: quiéreme tan solo hoy.

Sabía que al cruzar la mampara que dividía una gran sala en dos mitades me encontraría con el dueño de ella, pues aunque bien repartidos, ese pisito de Tribunal al que había ido a parar a penas contaba con 60 metros cuadrados.

Cuadros mal pintados, camisetas desgarradas, pilas de libros y un par de cámaras de fotos eran algunos de los compañeros fieles de Antón. Le encontré ahí, tal y como esperaba, frente a su enorme pantalla de Apple. El pelo alborotado y la tremenda fragilidad que me inspira su cuerpo reafirmaron mi teoría a cerca de aquel chico, bohemio de nacimiento y descuidado en gustos. Siempre sería una pequeña debilidad para mí. Y siempre querré enamorarle. Y vivir en su pisito de Tribunal.

Es la segunda vez que Antón Feijóo-Montenegro me puede.

martes, 13 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY SEVEN


He vivido tantos meses fuera de la realidad espacio-temporal, invadida por continuos martes trece que éste, ya de pie y algo más serena, se me presenta como un cálido abrazo de mi ciudad. Como una (espero) resistente frontera con el pasado.

Además, hoy es uno de esos martes que se creen jueves. Cosas que solo pasan en la capital.

lunes, 12 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY SIX


.Magia para evitar
lo inevitable.

ONE HUNDRED AND FORTY FIVE


Tal vez escribir esta nota ahora sea la peor idea del mundo, o quizá no. Cuando uno no sabe nada, desconoce lo que acontece a su alrededor, vive en la incertidumbre y en la ignorancia. En ese caso soy una ignorante. De esta idea saco otra: hay personas en el mundo que te instruyen hacia la sabiduría, y otras que te destruyen hacia la ignorancia.

En la vida he aprendido muchas cosas, unas más interesantes que otras. En los últimos meses he aprendido muchas cosas, unas más dolorosas que otras. En los últimos días he aprendido una sola cosa. Porque contigo, pero sin ti, aprendí a que puedo ver por la espalda, a sentir cerca cosas que no estaban frente a mí, que nos gusta el dolor o al menos hacer daño.

Soy una perdedora, un mal perdedora. No acepto, no aprendo, no relativizo. Porque de repente toda mi atmósfera está plagada de siglas de las que desconozco su significado, porque mefedrona y mescalina han entrado en mi diccionario y porque a pesar de eso, la peor droga seguía siendo la de tenerte delante.

En esa noche convertida en un baile de músculo y siglas, los neones y los láser me ayudaban a elevarme a cualquier otra dimensión, desde la que veía todo, desde la que te veía a ti, y a mí, y nuestros ojos clavados que rehuían para evitar un cruce destructor, aniquilador, necesario, deseado.

Porque contigo, pero irremediablemente sin ti, me cansé del sexo y de sus excesos. Porque lo he probado casi todo, y porque ese vacío plagado de ansia sólo me provoca una idea: dejar de hacer el amor. O de creerme que lo hago.

“Estar de vuelta” siempre fue una expresión que me causaba apatía. La gente que la emplea ¿qué siente cuando siente que está de vuelta? No me gustaría estar de vuelta de nada. Estar de vuelta implica el pesimismo absoluto, la negación de lo nuevo, de la sorpresa, del progreso. Implica mucho conformismo. “Estar de vuelta” es una expresión que seguramente inventó una desalmada.

No os confudais, yo no "estoy de vuelta". No voy a volver a eso. Nunca más.

domingo, 11 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY FOUR


La confianza y el amor caminan de la mano, no se puede amar a quién no es digno de nuestra confianza y no se puede odiar a las personas en las que confiamos. el día en el que la confianza desaparece se empieza a congelar lentamente el amor, hasta el punto de dejarlo tan frío que muere en una hipotermina del alma. Y comenzamos a alejarnos y despreocuparnos de quienes antes tenían toda nuestra atención, creo yo.

¿Y por qué cojones a mí no me pasa eso? No confío en ti joder, no confío en ti.

ONE HUNDRED AND FORTY THREE


Ivan Ferreiro, que va de que hoy me mata o algo.

ONE HUNDRED AND FORTY TWO




Los chicos de ayer, pisan fuerte. Una recámara que va a reventar por sobrepasar el aforo del local. Pero eso es porque no saben que yo ya no soy la misma. O quizá lo saben, y por eso vuelven. Quién sabe. Lo cierto fue que hace dos minutos uno de ellos ha conseguido traspasar una de mis fuertes barreras: 'Te destrozan el corazón y tu sigues ahí sonriendo, como si nada. Te haces un tatuaje y tu sigues ahí, sonriendo, como si nada. Regálame una sonrisa de las de antes.'
Pero yo ya no regalo sonrisas de esas, guapo, que ya pagué un alto precio en su día.

ONE HUNDRED AND FORTY ONE


Nadie puede apostar qué ocurrirá y qué dejará de ocurrir en esta semana. Estoy bien, cómoda, fuerte, segura de mi misma. Esto solo puede ser la calma que precede a la tormenta. 'Si volvemos a vernos, que sea breve, y que sea el final.'


ONE HUNDRED AND FORTY


[She won't make a sound
Alone in this fight with herself
and the fears whispering if she stands she'll fall down
She wants to be found
The only way out is through everything she's running from wants to give up and lie down]


ONE HUNDRED AND THIRTY NINE


masoquismo.

(De L. von Sacher-Masoch, 1836-1895, novelista austriaco).

1. m. Perversión sexual de quien goza con verse humillado o maltratado por otra persona.

2. m. Cualquier otra complacencia en sentirse maltratado o humillado.



ONE HUNDRED AND THIRTY EIGHT


El subconsciente. Lo que me mata es el subconsciente, el sentimiento indirecto, la negación superficial. El lo hago para mentirme, me miento para hacerlo. Tengo el corazón condenado.

miércoles, 7 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND THIRTY FOUR


Agosto, inolvidable y por sorpresa Septiembre nos devolvió a la tierra. Octubre me puso a prueba y en Noviembre mi amor ya iba por tus venas. Diciembre y el frío se llevó tu abrigo y el primer beso del año me devolvió contigo.

En enero y en mitad ya de Febrero, después de siete lunas creo que TE QUIERO.

"Eduardo, no sueñes tanto.. Eduardo fumas demasiado.. Y Eduardo eso no te conviene.. Y yo solo me digo: Edu piensa en verde!"

Y debe ser LA PRIMAVERA, que cuando sales del fondo de mi imaginación es pa' meterte MÁS hondo en mi corazón!

Y sigo durmiendo al lado de tu foto,
que limpia mi cabeza de sueños rotos. Pa pensar en ti! Me voy a dedicar a PENSAR EN TI, para SER FELIZ!

Y a la luz de tus ojos, mis ojos rojos de fumar y de frío, si algo sale mal estoy CONTIGO. Hay cosas que te debo, hay sueños e ilusiones que me bebo en un tubo y con dos hielos y cuando aterrizo por la cama el sol me dice once de la mañana. Sobran retales de mi tintero, para pintar con te quiero tu cuarto ENTERO. Diagnóstico de cáncer en mi cenicero y TE CAMBIO TUS MIEDOS POR UNA NOCHE ENREDADO EN TU PELO! TE CAMBIO TUS DUDAS POR UN BAÑO DE ESPUMA.

Y salgo a flote entre empujones SIN RUMBO y a oscuras en mis canciones y ahora me escondo detrás de la luna que hay detrás de tu nuca y tu espalda desnuda.

-Hay una parte de mi que te pedía
que nunca te enamores sino es de mí!-

Pero sólo es una parte, lo más importante es lo que va delante y es cuidarte, mirarte, mimarte, observarte.. tenerte DELANTE!

Una vida entera pa' vivir contigo no es bastante. Pienso en nosotros antes que en mí y todo lo que quiero es ser feliz. Lo tuve claro desde que te vi que todo lo que quiero es QUE SEAS FELIZ y todo lo que quiero es ser feliz, todo lo que quiero es que seas feliz.

CARLOS, CARLOS, CARLOS...


martes, 6 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND THIRTY THREE



C de Cadiz, de cambios, de colocar (y re-colocar) las prioridades. De colores, de calor. De camisetas de manga corta, de Carlos, de estar al cien por cien, de cuidarse. Catalogar, conversar, calibrar la vida. Caminantes y caminos, cabezonería y cabezadas a la sombra de una palmera. De Cacique para animar las noches. Olvidar el cadaver que llegué a ser, las calificaciones y desmenuzar las cadenas que me rodeaban. De cafés con leche al atardecer y no rendirse ante la caducidad de las relaciones. Meter en cajas lo que sobra y alguna sonrisa en el cajón de la mesilla. Levantarse ante las caídas y convertir tormentas en calabobos. Caldear el ambiente con otros brazos y no callarse. Dejarse envolver por la calidad. C de callejear por mi corazón hasta dar con aquello que realmente me conmueve. De calma, de cielo. De levantarse tarde la cama, hacer de las calles camarotes. Llenar mi cámara de instantáneas y sentir como suenan las campanas de una nueva vida. Escribir yo la canción que pienso protagonizar.

En definitiva, de mí. C de Ceci.


ONE HUNDRED AND THIRTY TWO

Es curioso lo caprichosa y cíclica que es la vida. Ahora leo aquello que escribí y, joder, que si, que si, que quiero tenerte ahí.


Cosas que suenan a…

Voy a decirte algo, pero antes promete que guardarás el secreto. Promete que no me olvidarás, y que vendrás a enredarte entre mis sábanas y piernas de vez en cuando. Que no seré el número 26 de tu lista, ni el 27. Que seré Ceci. Y sonreirás al escuchar mi nombre.
Promete que me mirarás de refilón desde el lado del conductor, y que puedo ser tu copiloto un poquito más. Ya sabes que la vida se vive mejor en compañía. Promete que no te enamorarás, y que no dejarás que yo lo haga. No tendríamos sentido como pareja de enamorados. Pero promete regalarme otro día de San Valentín entre futbol, chocolate y churros; que ya sabes que me conformo con poco. Promete también que nunca me dirás que me echas de menos, que cuando lo sientas cogerás y me llamarás. O te fumarás un cigarro, en mi nombre. Y una copa, en el tuyo. Seguro que el humo acaba llegándome. Y cállame todas esas cosas que suenan a triste, a olvidar, con un beso. Y otro.

Y luego arráncame la camiseta.

ONE HUNDRED AND THIRTY ONE





Es cierto que existen los repartidores de alegría. Y que a veces te cogen de la mano y te sacan a pasear.


ONE HUNDRED AND THIRTY


Os remito a la entrada número CUATRO. Y ya, ya, ya, ya, ya.

lunes, 5 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND TWENTY NINE


Odio vivir feliz en mi régimen totalitario y que el gracioso de Carlos venga a revolucionármelo.

domingo, 4 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND TWENTY EIGHT


'El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas''

Terry Pratchett

APROBECHADOS.


ONE HUNDRED AND TWENTY SEVEN


Mañana mis pasos dejarán este puerto, este Marzo, este éste y llegaran hasta Cadiz en busca, de nuevo, de otra nueva vida. Ha llegado la hora de comenzar algo nuevo, y dejar los 'de nuevos' en una esquina del ayer. Me he quedado la última en una casa, una cama y un sofá que nos ha abrazado durante unos días (siempre) maravillosos.

Y como soy la última, es inevitable: me toca limpiar. Porque, como todo lo trascendental en la vida, se deja para el final.

Pero no es solo el suelo, donde depositamos parte de nuestro "eso", lo que esta quedando libre de impurezas. Es un error pensar que el tiempo pone a cada uno en su lugar, es fácil sentarse a esperar un cambio, una señal, un milagro, ahogada en lágrimas. Acabo de coger la escoba por el mango, hoy, ahora. Y seré yo misma la que barra todo lo que estorba de mi alma, todo lo que tenía sentido solo porque tú se lo dabas, todas las bolas de espinas cortantes que revolotean a cada paso que dejaste.

Y quedaré LIMPIA de todos los sentimientos más perjudiciales para mi salud que los cigarrillos a los que (demasiado) a menudo recurro. LIBRE de la cárcel de barrotes ardientes que entre los dos (no sería tan valiente de adjudicarme toda la derrota) tejimos, consciente al fin de que la llave siempre ha estado en mi bolsillo. PURA de tí, porque amor, y perdona que te llame así, no eres más que un bicho malcriado y cabezota bastante resistente a los insecticidas que mancha y cubre todo con el polvo que cogen los muebles olvidados y los recuerdos.

En resumen, quedaré yo.

Iba perdida si tu luz. La oscuridad que lleno mi alma consiguió desgarrarla puede que, sin remedio. Pero ahora hay algo que brilla con más fuerza que lo que yo llamo "nuestro tiempo". Y sorpresa: soy yo.

ONE HUNDRED AND TWENTY SIX


A pesar de sus aparentes incovenientes, adoro estar fuera de esa ciudad que me coarta y me limita, me ahoga y me asfixia, me golpea y me insatisface, me arruina y se ríe de mí. Y estar lejos de la gente, sola, para que por lo menos mi soledad esté justificada porque sea real, porque no hay peor sentimiento que el de sentirte solo cuando estás rodeado de gente.

ONE HUNDRED AND TWENTY FIVE


No sé lo que sentirán los que están enganchados a la cocaína, ni los que lo están a las máquinas tragaperras. Tampoco tengo la menor idea sobre lo que se le pasa a un enfermo de diógenes por la cabeza cuando acumula toneladas de basura en su casa, junto con la que convive, ni lo que piensa un fumador habitual de marihuana. No lo sé porque no lo estoy a ninguna de esas cosas. De pequeña mamá siempre me metió el miedo en el cuerpo y eso me sirvió, en parte, para vencer la tentación de caer en adicciones durante mi adolescencia. Si estuviera enganchada a la cocaína me sentiría fatal, porque sabría que no podría superar la adicción. Sentiría que no tendría poder sobre mi propia persona, me sentiría un rastrojo en manos de nadie, y eso me da mucho miedo. Cuando pierdo la referencia del autocontrol sufro, mucho además.

Siempre he fumado. No sé por qué pero siempre me gustaron las personas que fumaban, aunque nunca se lo dijese a él para no darle más motivos por los que fumar. Fumar es muy erótico. Un hombre que sabe fumar y sacudir la ceniza lo tiene todo ganado, si.

Estar enganchado a las tragaperras es muy 90s. Papá siempre vio fatal eso de las tragaperras y me lo inculcó desde pequeña, por eso hoy en día soy muy severa dando mi opinión sobre este tipo de adictos. Existen otras adicciones que me parecen muy compasivas y no las critico. En realidad, pienso que la gente que se torna adicta a algo es porque se siente tan vacía que necesita llenar ese hueco con algo que le ocupe la mente 24 horas al día, aunque a su vez te esté destruyendo tanto física como psicológicamente.

Hay personas que son adictas al sexo, a robar en grandes almacenes, a drogas... pero sin duda la peor es la de estar enganchado a alguien. Las personas somos lo más destructivo del mundo, la peor droga y la que tiene efectos secundarios más duraderos. Las personas, algunas personas, no entran por la nariz ni vienen en frascos de cristal, pero entran por el corazón. Al fin y al cabo el cerebro no siente, siente el corazón, por eso las drogas más malas son las que atacan al corazón, no al cerebro. En ocasiones me encantaría tomar una droga que me afectara realmente al cerebro y me lo dejara sedado durante horas, para no pensar. Sería otra de mis huídas, si. La droga de la que hablo es malísima, horrible, nefasta. Los efectos del popper duran apenas unos segundos, los de la cocaína unas horas... los de las personas duran días, meses y a veces incluso años.

Y nunca te rehabilitas del todo, pero es cierto que lo superas. Doy fé.

sábado, 3 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND TWENTY FOUR


Haciendo las maletas. De nuevo todo será nuevo. Me gusta no dejar de mí más que lo necesario en cada sitio que piso. Pero hoy, hoy me pesa más el recuerdo y los restos de tu olor en mis sábanas. Hasta pronto Cartagena!


ONE HUNDRED AND TWENTY THREE


Soy incapaz de practicar sexo en otro sitio que no sea una cama, o un sofá en su defecto. Mi cabeza no contempla otro lugar. Sólo haría el amor, o practicaría sexo - diferenciación que en este momento he dejado de tener clara -, al aire libre si el sitio fuera sobrecogedor, maravilloso y solitario. Un sitio tan silencioso y solitario en el que pudiera escuchar el eco de mi respiración.

Es imprescindible que haya luz, muy ténue, eso sí. No tolero la oscuridad en ese momento, tampoco la excesiva iluminación. Necesito ver, solamente, determinados rasgos de la otra persona, sus sombras, la luz reflejada en la cuenca de sus ojos, en su barbilla, en su nariz.

Soy ultradefensora del sexo con amor, pero a falta de pan, buenas son tortas. Con o sin amor me implico igual, pero hay algo que marca la diferencia: soy incapaz de quedarme a dormir si no hay sentimientos de por medio, aunque sea de colegueo, y de hacerlo, me cuesta conciliar el sueño. En esas noches, sueño más que nunca, sueños irracionales, surrealistas y casi dadaistas. Duermo entrecortadamente y cuando me desvelo tengo que abrazar, besar la espalda, y volver a dormir. A veces me despierto e intento levantarme por mi lado de la cama, pero no, ahí hay una pared.

Pero hay una cosa que nunca cambia: mi vínculo irrompible entre la música y el sexo. Y ahora, hoy, ayer, mañana, en esta etapa, las canciones deben ser lentas. A mí me gusta así.

ONE HUNDRED AND TWENTY TWO


Que otra persona que no sea Javi me pida que escuche Con Trocitos pensando en él me parece, ante todo, cómico. Después ya me dejo ensimisar por el destino.


ONE HUNDRED AND TWENTY ONE


No puedo vivir sin tí, de Los Ronaldos. Hoy a toda voz.

ONE HUNDRED AND TWELVE (y disfruto de ella)




Decía Ricardo Arjona que la soledad es una ingrata a la que se la va agarrando el gusto, con un alto riesgo de caer profundamente enamorados de ella. La soledad es un hotel que no es de nadie, una cama que no es mía. Despertarme a las tres de la mañana y no saber donde está el baño. La soledad es la gota de agua en el interruptor del baño que dejaste encendido y que no quieres apagar para no sentirte sola. La soledad es como un suplicio ingenioso de la naturaleza que hace que nos encontremos a nosotros mismos para aprender a valorar a los demás. La soledad es un espejo que no miente, ese montón de sonidos que hacen mucho ruido pero que nadie escucha. La soledad es uno, acompañado de los recuerdos del pasado, un beso que se desperdicia en la almohada, el ver la sombra y la silueta de alguien que ya no está. Es malvada, insoportable, maravillosa, que me gusta, no sé muy bien por qué. La soledad es entender, por fin, que no hay mejor compañía que la soledad. Es el velatorio de un día que se fue. Es dejar de estar haciendo nada, prepararte, vestirte, abrir la puerta, salir, para seguir haciendo lo mismo. La soledad, tu compañera, la del miedo, la de los futuros inciertos, la del camino, la búsqueda.



Y ahora, dicho esto, háblame de prioridades, sobre la posesión y lo exclusivo. Háblame de hacer por exceso para no sentirse inútil y acabar convirtiéndote en ello. Bueno no, hablaré yo.

ONE HUNDRED AND NINETEEN


Sentimientos totalmente incoherentes y contradictorios.

ONE HUNDRED AND EIGHTEEN




Estaba escrito en las estrellas que esos ojos no me dejarían dormir.
Hasta la siguiente gran aventura, rubio.


ONE HUNDRED AND SEVENTEEN


No es oro todo lo que reluce.