sábado, 25 de diciembre de 2010

TWO HUNDRED AND FOUR


"Y así va el mundo.
Hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco."

miércoles, 15 de diciembre de 2010

lunes, 13 de diciembre de 2010

TWO HUNDRED AND TWO


Un tiro, seco. Ilusa, pensé que ya no tenías armas con las que dispararme.

TWO HUNDRED AND ONE

De todos los bares de tribunal,
de todos los de Madrid.
De todos los bares del mundo

él tuvo que entrar en el mío.

TWO HUNDRED

ONE HUNDRED AND NINETY NINE


Es curioso como la mejor frase de la noche ha salido de una boca desconocida: 'Y luego dicen que no somos animales', decía, suave, con su acento andaluz. A lo lejos algunos dibujaban la silueta de sus puños en mejillas ajenas.
Y que cierto es. Nos puede el ansia de sangre, de cuerpos retorciéndose al amanecer, de uñas clavadas en espaldas y hogueras quemando iglesias.
Instintos. Impulsos.

Suelo definirlos como la fuerza demoledora que a nada le teme, que todo o quiere. Insaciable, poderosa. Es ella la que se regocija y clama victoria cuando la piel encuentra otra piel. Cuando la debilidad de la carne se pone en paralelo con la racionalidad. Es decir: cuando el sentido común queda interferido, nublado por un montón de ondas y sonidos y sabores y rayos laser que nos dirigen hacia el camino equivocado.
Impulsos.

Pero que hasta los senderos malos hay que recorrerlos. Y que tener el volante no evitará que la velocidad se acelere, que el corazón palpite, que la sangre se mueva. Cálida, maldita: condenada.

Mezclarse con ellos, los impulsos, o no, no es cuestión de fuerza de voluntad o raciocinio. De ello depende algo tan poderoso como es la visión que se tenga de la propia vida. De si es ahora o es mañana. O de si, por el contrario, queremos salvar el ayer.
Y, a pesar de ello, el espacio-tiempo nos hace jugar malas pasadas al juntarse con las hormonas. Ellas, capaces de aniquilar todo sentimiento uro que habite en nuestro interior. ellas, capaces de hacer vibrar cada esquina, cada recoveco, cada curva de nuestro cuerpo. Ellas, que destruyen castillos con solo una mirada, que quiebran puentes y corazones, que tienen el poder de hacer amigos y enemigos por igual. Ellas y siempre ellas. De nada sirve culparlas. De nada sirve negarlas. De nada sirve enfadarse con ellas. Siempre acaban apareciendo para hincar el diente, dar donde duele.

Hormonas. Impulsos. Animales.

Tener 20 años es uno de los chistes más graciosos que tiene la vida.


jueves, 11 de noviembre de 2010

lunes, 8 de noviembre de 2010

ONE HUNDRED AND NINETY THREE


Gn.

ONE HUNDRED AND NINETY TWO

Wikipedia define manifiesto como una declaración pública de principios e intenciones. Todas estas cartas suelen comenzar con un preámbulo, en el cual los manifestantes aparecen agrupados en una asociación o grupo que los define y resumen sus intenciones. Me saltaré eso, prefiero no identificarme con ninguna banda. No penséis que me considero uno de esos falsamente llamados espíritus libres, simplemente a veces es más efectivo hablar desde ti para una misma. Hablar por o para una mayoría implica caer en el juego de las generalidades. En el sucio juego de las generalidades, que tanto nos gusta. Los manifiestos suelen continuar con palabras como “tratado”, “artículo”, “derecho”. El mío comenzará con “sueño”. La sexta acepción del diccionario de la Real Academia Española lo define como “cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse”. ¿Qué otra cosa podría mover así la sangre, revivir el corazón y crear esa fuerza sobrenaturalmente demoledora sino es aquello sin probabilidad de realizarse? ¿qué otra nos haría aspirar a más? ¿dirigir nuestros pasos hasta redireccionarlos en caminos que nunca antes pensamos tan siquiera que existieran? Pero bien, es pura cabezonería humana. Basta que nos prohíban tocar el botón rojo para que las ganas de hundirlo crezcan proporcionalmente a los segundos. Basta que nos comprometamos con alguien para que el vecino del 5º, ese al que has visto crecer, se vuelva la opción más atractiva. Basta que nos digan que es imposible -todo un sueño- para que quememos neuronas y tiempo en realizarlo. Y la irracionalidad, de la mano de la irresponsabilidad se convierten en armadura y espada. Porque no hay nada más peligroso en este planeta azul que una persona con sueños.

La segunda palabra de este, mi manifiesto, sería “Cecilia”. Llamar a las cosas por su nombre es el primer paso para cumplir todos estos sueños que he derramado en el párrafo anterior. Cuanto antes tengamos claro esto antes seremos capaces. Sin más: capaces. Estar capacitados es todo un logro. Amor, amistad, dolor, vida, belleza, felicidad, tristeza son palabras que utilizamos con demasiada libertad, con demasiado desconocimiento. Que no es oro todo lo que reluce, como no es amistad, dolor, vida o felicidad todo lo que así se nos presenta en bandeja. No. Para todas ellas hay que luchar. Y luchar aún sabiendo que hay más posibilidades de salir perjudicado de ellas. Es un tú contra tú, una lucha que ha de nacer en ti y terminar también así. Pero oh, si fuera tan fácil como sacar una pistola y pegar un tiro a la tristeza, si fuera tan fácil como dar un beso y llamarlo amor. Si la belleza fuera la principal de Tuenti. No no y siempre no. Lo primero ha de ser eso entonces, distinguir el poder de estas palabras, llamar las cosas por su nombre. El mío es Cecilia.

La tercera, y no podía ser otra, es un “lo”, acompañado de “siento”. Antes de todo, quisiera remarcar la ambigüedad de esta expresión, pues en este tercer capítulo de mi manifiesto me dedicaré a bailar entre las dos acepciones, como si me fuera la vida en ello, como si en realidad valiera la pena. Pero es mejor así, caminar en la misma onda, utilizar sus mismas armas. Porque si de algo está llena esta vida es de dobles sentidos, de ambigüedades, de juegos de palabras. Lo siento, he dicho. Y lo he dicho en tiempo pasado, presente y futuro. En tiempo vital, prefiero llamarlo yo. Perdonad. No puedo aportaros razones válidas para que toméis esta decisión pero entended que yo siempre he sentido todo mucho. Siempre he sentido más de la cuenta. Siempre hice de una lágrima un océano, y de ese océano me trasladé a una vista espacial de la tierra, para adjudicar esas tres cuartas partes de agua a mi dolor. Siempre hice de un beso un romance propio del celuloide, una historia de amor escrita por Jane Austen. Y cómo en cualquiera de esos casos, estaba dispuesta a matar y morir por mi causa. No podría juraros dejar de sentirlo. Helena de Troya, Julieta o Marianne Dashwood siempre están en lo más alto de mi pirámide. Lo siento, perdón. Y también lo siento, siempre. No puedo desprenderme de más de un 80% de mí así como así. Si me queréis, me queréis libre. Porque querer significa velar por la felicidad de esa persona más allá del rencor, el dolor o las equivocaciones. Querer es perdonar, a pesar de lo que se suele decir por ahí. Si no perdonas, no quieres. La vida se presenta sencilla de vez en cuando, hallelujah. Así que, desde aquí, ruego por el perdón de todas esas almas que un día fueron dañadas a tiros por mis equivocaciones. A todas las que lo serán. Yo no soy perfecta y aunque eso no sea justificación alguna: cometo errores. Siempre. Pero asumo mis consecuencias. Sabed, eso sí, que nunca quise haceros daño. Es fundamental que comprendáis eso. Siempre preferí ver mis mejillas a ras de suelo a tumbaros de un golpe. Nunca quise ser la mejor, ni la más original. Ni mucho menos estar en boca de todos. No soy de esas personas que insisten en ser el Rey de Roma y aparecer en todas las conversaciones. Todo lo que hice, todo lo que haré, carece de fundamento firme. Simplemente me dejé llevar por aquello que tengo en tan buena estima: el sentir. Sentir, sentir. Lo siento.

Lo siguiente, y para concluir, es “gracias”. Gracias porque, en algún momento de mi corta existencia, aparecisteis. Con más o menos fuerza pero lo hicisteis, valientes. Todos vosotros. Todos los que vendrán. Así que gracias, cada uno ha de hacer su propia interpretación, pero aún así: gracias. Fin del comunicado.

miércoles, 27 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND NINETY ONE

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ONE HUNDRED AND NINETY


A esto me refería, sí. Deberías habértelo imaginado, escribir, escribir, escribir… escribirte. Es parte de mí. Decirte felicidades y desearte un buen año me sabe a poco y se me queda bastante corto en cuanto a lo que quisiera de verdad decirte.

¿De verdad, de corazón? SE FELIZ. Cada minuto. Cada hora. Cada día de los próximos 20 años. No hoy, ni mañana: siempre. No desgastes ni un solo segundo curvando tu sonrisa hacia abajo. La vida es demasiado corta y bonita. Toma un poquito de mi felicidad, ahora que la tengo de nuevo. Tómala de regalo. Disfrútala tanto como yo lo hago. Que te saque de malos ratos, que ponga color a los días tristes y de alegrías cuando todo a tu alrededor se venga abajo. Que con ella seas capaz de ver que, en las noches frías de Diciembre, en las mañanas plagadas de (tus) malentendidos con el mundo o en los domingos feos y solitarios, me tendrás siempre como luz al final del túnel, como espalda a la que agarrarte al caer, como mano con la que levantarte. Siempre, entiendes pipita?. Pero también para verte cantar Sharks in your mouth, para compartir contigo un par de cervezas mientras vemos ganar (esperemos, joder) al Madrid o para, simplemente, gritar al mundo que Mozart fue mejor que todos. Te llevo conmigo, no lo olvides. Allá a donde vaya y, cada vez que te recuerdo, miro al cielo, y te lanzo un guiño. Suerte. No la necesitas, pero aún así: suerte. En todo. Lo conseguirás. Yo lo sé.

Que nadie te haga pensar que no mereces lo que quieres y recuérdame: saca esa estrella que llevas dentro, el mundo no se merece no verla. Eres grande, enorme. Así que paso de felicitarte, no, no voy a gritar: ¡Ey, yuhu! ¡20 años Pastrana! No, lo importante es que TU naciste, no el día de hoy. Y, claro, que apareciste en mi vida. Y que los dos somos un poquito así, un poquito asá, por culpa del otro. Probablemente a ti se te pegó mi belleza, mi niño guapo, a ver que te has creido. Así que ya sí, gracias Aya, gracias Paco. Ellos son los verdaderos premiados hoy, no quieras llevarte todo el protagonismo.

Y… que si todo falla, llámame, y jugamos a las raíces mientras comemos del McAuto.

(T, y es una T muy bonita y llena de cariño. Si la tiraras contra la pared ésta se volvería rosa, con tartitas de chuches y más cursilerías)



ONE HUNDRED AND EIGHTY NINE


Encontrar el sentido a algunas cosas es solo para dioses.
Y efectivamente, todo debe ser un juego.

domingo, 24 de octubre de 2010

miércoles, 20 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND EIGHTY

Es la historia de la vida. Una chica conoce un chico, la chica se vuelve estúpida, el chico y la chica viven estúpidamente para siempre.
Sois la prolongación de mi alegría. Os llevo ahí, en la muñeca, junto a todas las cosas bonitas de la vida. Junto a las noches que irremediablemente terminan en guitarra y las mañanas que comienzan con canciones mezclada con vuestro pelo revuelto en la almohada. Junto a los saltos de alegría y el morderse el labio inferior, como símbolo de que creímos lo increíble, que vivimos lo invivible, que no olvidaremos que yo me acosté teniéndoos a cada uno de mis lados. Y que al despertar no hubo mundo que nos hiciera pedazos. Junto a los mejores años de nuestras vidas. Ahí estáis, junto a Albion.

Qué bonito ha sido vivir en vuestra compañía chicos. Menos mal que la vida nos unirá de nuevo, o no habría esperanza.

ONE HUNDRED AND SEVENTY NINE


Y yo no os culpo: CULPO AL GÉNERO.

ONE HUNDRED AND SEVENTY EIGHT


Ya lo dijo mi padre: Con el tiempo verás que lo importante no es quién fue el primero, sino quién será el último.

ONE HUNDRED AND SEVENTY SEVEN

Os contaré la historia de alguien que no tuvo miedo a conocerme. Que me dejó entrar en su corazón, con miedos pero sin barreras. Él tiene unos veintipocos, el apellido repetido y aún no sabe ver la estrella que tiene dentro, una lástima. Yo sí. Le intenté, os lo juro, pero entre el miedo a equivocarnos y las situaciones inadecuadas aquello se quedó en un suspiro y un par de canciones de amor tras la barra de un bar. Siempre lejos. Veréis, nunca encajé en su vida. Lo intenté también. Fui señorita por fuera y vacío por dentro. Ni con esas. Quizá no hubo sentido desde el principio y nos enfrascamos en una lucha contra aquel destino que nos alejaba y unía sin cesar, quién sabe. Lo cierto es que pusimos fecha a ese sentimiento. Yo me fuí, y con ello suicidé todos aquellos sentimientos.
Pero le ví, días y besos después. Tras otra barra de bar. Y le abracé como abraza el niño el globo que sabe que algún día se le escapará. Como solo he sabido hacer con él, esperando a que en el siguiente vaivén no salga muy perjudicada. Pero sabes, chico, tu lo lograste. Te atreviste a conocerme. No permitamos que eso que nos unió en aquel día, que fue más amistad que amor, más abrazos que besos, más hablar que sentir, muera.

Solo quiero que te des cuenta de lo mucho que te necesito, da igual cuando.

ONE HUNDRED AND SEVENTY SIX


Me dijeron que la amistad era como la sangre, que acudía a las heridas sin ser llamada. Luego aparecieron Gon, Vic, Picassó, Melero y Nachón. Y yo dije: ¡sí, cubridme de sangre si eso es lo que sois!. Pero olvidé aquello de que la procesión, como la sangre, en realidad, va por dentro. Y también aquello de que mi concepto de amistad está totalmente degenerado. Yo prefiero llamarlo evolucionado porque así me siento más mayor. No necesito que ellos me recuerden lo que son. Tampoco ser el primer número que marcarían en caso de emergencia. Mi idea de amistad no se basa en fundamentos de posesión. No son MIS amigos. Son amigos. Y como no son míos pueden hacer lo que quieran con sus vidas. La única obligación que les imprimo es que sean felices. Que ya lo dijo la poesía de Pablo, con su vida propia, mucho antes que yo: a mí me hace feliz verles feliz a ellos. Tened en cuenta que vuestras voces son más fuertes que el viento, que las fronteras, que el segundero. Que quién quiere ser viento pudiendo ser el cuaderno de Victor, la guitarra de Picasso, la voz de Melero, los ojos de Gon y las ideas de Nachón. Y por supuesto que ellos son lo más opuesto a mí, pero también lo más parecido que he encontrado. La forma en que me sacáis el alma es sorprendente, mágica. Y yo nunca digo magia en vano. Sois vosotros quienes me impulsasteis en mi espiral. Quienes formareis siempre parte del mosaico de mi vida. Piezas más grandes o pequeñas, pero que sin ellas no tendría sentido. El problema es que la pequeñez está infravalorada hoy en día. Perdonad la vulgaridad del lenguaje, yo nunca tuve esa capacidad vuestra de rellenar los espacios en blanco. Pero con todo esto, soy partidaria de aquello de "no quiero ser un poeta, con ella no". Con vosotros no. Tenéis que comprender, entender que si un día miré las nubes, fue porque vosotros me las enseñasteis. Desapareced años y plantaros en mi puerta un día, que siempre encontrareis un plato de sopa caliente y algo para soñar.

Mirad, probablemente olvide vuestros cumpleaños, pero yo celebro en cada instante el día que nacisteis.

ONE HUNDRED AND SEVENTY FIVE


Si no muero de echarte tanto de menos seré invencible. Fijo.

ONE HUNDRED AND SEVENTY FOUR

Eh, tú, calla. FELICIDADES. Pero silencio, que no descubran que muchas veces te recuerdo, te tiro un beso y rezo para que todo te vaya bien, allí donde estés. Si se enteran, lo dirán: boba, boba, boba. Pero eso yo ya lo se, díganme algo nuevo. Y sabes, a mí me da igual.
Soy yo quien decido a quién querer y a quién no.

Diosa.

martes, 19 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY THREE


Que el hombre haya pisado la luna es una gilipollez comparado con que Mozart haya escrito una sinfonía.


ONE HUNDRED AND SEVENTY TWO

Pol 3.14.
Bien, pero es raro no sentirte ahí dentro cuando todas esas letras salen de su boca como para eso que hubo tanto tiempo.

lunes, 18 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY ONE

Vulnerabilidad e incertibumdre son dos componentes del ser humano por las que corre el miedo. La debilidad humana atada al temor de ser heridos o de extraviarnos nos hace dependientes del poder. Del mido brota el afán de poder. Buscamos defensa y seguridad. Miramos hacia el poder para que nos defienda y nos de seguridad. La otra cara del miedo es el poder. Miedo y poder parecen estar unidos por un material fuerte, como la cara y cruz de las monedas. El evangelio de Lucas 12, 30 nos da una versión ligeramente diferente: el mido provoca la búsqueda de seguridad que proporcionan las riquezas. Se pone la confianza en el dinero, que se convierte así en dios, en el poder salvador
Matar a nuestros dioses: un Dios para un creyente adulto, de José María Mardones.

jueves, 14 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY


ALL QUIET ON THE WESTERN FRONT


ONE HUNDRED AND SIXTY NINE

Llena mis huecos. Redondeados y suaves, puntiagudos y afilados. Llénalos de agua, de vida, de ideas. Se ola para mis barcos, viento para mis pájaros. Se todo aquello que nadie fue. Grítame que te atreverás. Que arañarás las rocas por mí. Que pintarás lienzos en mi espalda con tus dedos de pincel, con tu saliva de tinta. Que tu mirada estará siempre puesta en el horizonte de mi pecho, como meta, como objetivo. Y tu objetivo no será otro que bailarme por dentro. Sudarme por fuera. Llenar mis huecos. De agua, de vida. De ideas.
De tus ideas.

ONE HUNDRED AND SIXTY EIGHT



Que paz, vivir.


miércoles, 13 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY SEVEN

Apareció como un tierno sueño. Irreal, sobrecogedor. Música suave al amanecer y miedo a no ganar. Perfecto. Como todos los sueños. Con algo de cielo de Brighton y de tragos a medianoche. Recuerdo mi vestido blanco, casémonos, aquí y ahora. Pero no empezó ahí, no. Aquello tubo su comienzo meses atrás.
Lo cierto es que me fui. Si. Sin maleta, sin corazón. Adiós. Gasté mis últimas fuerzas en salir corriendo. En busca de quién sabe qué. Sigo sin saberlo, pero de camino me crucé con mi vida. Cuánto me echaba de menos. Y ya está, lo decidí. Decidí que no iba a seguir más al rebaño, pues eso no era más que caminar por un sendero que otros eligieron, y alcanzar unas metas no decididas por mi. Y yo tenía mis sueños, propios. Las chicas que me señalan, no se. Tampoco me importa. El renacer. Llorar a solas. De alegría. Descubrir, al fin, que no hay mejor compañía que una misma. Que yo decidí ser feliz. Meses con los ojos abiertos, con las emociones en carne viva. Viva.
A esas alturas no quería asustar ni devorar a nadie. Pero a veces la vida te pide calma, una tregua de tí misma, querer saberlo todo. Y otras, muchas otras, demasiadas otras quizá, pide sentir, que te maten unas cuerdas vocales, ser de ti y nunca sólo tuya. Almohadas distintas. Edredones. Nunca demasiados. Y con el corazón en blanco, aún.

Una explosión de calor y el aire teñido de rojo, pasión. Hola, mi nombre es Tim. Hazme hueco, vengo para quedarme. Un trabajo de artesanía en la mirada, verde. Esperanza. Las mismas ganas de amarnos, limpias, que de odiarnos, negras. Magia. Magia. Magia. No vino para dirigir mis pasos, ni para ayudarme a vivir. Yo era mía, decía. Convirtió los cadáveres en un montón de instantes, los muros en peldaños, las enredaderas en lianas. No seas de nadie. Vale, vale, pero si tuviera que serlo... Calla, ni lo digas. Poesía, música, arte en una sola persona, en una sola sonrisa. En una sola boca. Que me abre puentes y sella heridas.

Alas, luz. No voy a decir amor. Más. Vamos a comernos el mundo, juntos o separados.

Venga, que me entretengo. Saquemos conclusiones ahora que se el sabor de una caricia. Lo importante no fueron los kilómetros, lo importante fue llegar a tus brazos. Escucha, prometo quererte, hasta que la vida nos separe.

martes, 5 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY SIX


Alguna gente no enloquece nunca. Que vida tan verdaderamente horrible deben tener.

Charles Bukowski.

martes, 7 de septiembre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY THREE



Adios Leytonstone, hasta pronto. Gracias... y un placer.

ONE HUNDRED AND SIXTY TWO



Je te désire, tout le temps, partout. Tu es mon grand projet et je te suivrai n'importe où. Je t'embrasse encore, encore, ouais là aussi.

(en el descanso)

vamos, todos los sentimos. podemos creernos al margen, si, pero es todo mentira. lo buscamos, muy dentro o muy fuera. lo perseguimos, nos movemos por él. es la única fuerza todopoderosa que influye en nuestro día a día. que vivimos mejor sin él, lo dudo. que ya llegará y ahora me da igual, también. y si solo surge escuchando Bon Iver o pensando en la playa es igual, es eso. que solo seremos absolutamente felices cuando lo tenemos. que nos completa, que nos da la vida, que nos la quita. y nos mata y nos revive, si. que para qué lo quiero ahora, pues bien, no se. pero lo siento. porque cuanto pones palabras a "eso", poco sientes. pero yo lo intento, y no me canso. no me canso de besarle. y de que todo eso solo tenga sentido porque algún día un griego quiso llamar a eso amor. amor.

amoure.
love.

me da igual el idioma, por eso seguimos ahí, al pie del cañón, dispuestos a vencer esta guerra sin bandos, esta guerra que nos destruye, esta guerra que nos incita. y es ahí donde reside el secreto, que nos incita, que pedimos más, que escuchamos unos latidos y deseamos que la causa vaya más allá de reacciones químicas normales en la naturaleza.

y yo ya ni lo grito ni lo escribo, yo ya he decido que si me tengo que desahogar, elijo rojo y me dejo con la pasión. que todo lo tiñe, que todo lo hace. que no me engaño mas pensando que lo pienso para no pensar en la cruda realidad, que es así. que ya no hay lágrimas, que todo paso. que pasó a tu lado. que te quiero.

que eres tu. que lo se. que todos lo hemos sentido, pero yo se de lo que hablo. y si no, mirarle a los ojos.
y rozarle el alma.

lunes, 6 de septiembre de 2010

ONE HUNDRED AND SIXTY ONE


ya está: he decidido perder ese vuelo de mañana.
seguimos viviendo.


ONE HUNDRED AND SIXTY


Te amo. O es más. Es concordancia, es complementariedad. Es ver como cada mañana se estiran y contraen cada uno de tus músculos, vivir a tu lado. Beber de tu mirada. Que me borres la pereza cada atardecer, que me sacudas el alma con cada beso. Que me sientas. Que te sienta. Que la felicidad es real al compartirla. Y que siga siendo. Que sigamos, y que la vida nos de vueltas y vueltas... hasta aterrizar en tu cuello. Como cada noche. Que lo importante no fueron los kilómetros, lo importante fue el llegar a tus labios.

sábado, 4 de septiembre de 2010

miércoles, 1 de septiembre de 2010

ONE HUNDRED AND FIFTY SIX


Bueno, han sido millones los meses de espera. Pero ya está, soy yo. No solo he recuperado las fuerzas que un día perdí, sino que tengo más, muchas más. Llegaré a Madrid, muy a pesar, el 7 de Septiembre, pero con las baterías recargadas. Traeré conmigo algo más que recuerdos para el que quiera sentarse y escuchar a la luz de algún candil mal encendido bajo la sombra de mi mirada. Dejaré el corazón en esta ciudad, pero se a ciencia cierta que aquel que lo cuida, su dueño, no se olvidará de regarlo cada día, ni dejará de admirar la belleza de las amapolas que en el florecen cada mañana.

También se lo que tengo, lo que soy. Y a donde quiero que lleguen mis pasos. He revisado todas mis huellas. He vivido la vida en mayúsculas, he sentido como el viento borraba mis lágrimas hasta lanzarlas sin billete de vuelta hacia la inmensidad del oceano desde Brighton. Como una melodía, tocada en el preciso momento, puede ser la más inmensa declaración de libertad. Cómo las agujas desgarraban mi cuerpo hasta dejar algunos cuantos tatuajes sobre la superficie de mi cuerpo. Y algunos otros en lo más hondo de él. He visto amanecer en compañía de mi soledad, en compañía de mi vida. Y la he cogido del hombro, como dos buenas amigas que se reencuentran después de largos años. He visto como dos corazones se fundían en uno al compás de una sola respiración, jadeante, arrítmica, pero una. Como las drogas recorrían mi cuerpo hasta mezclarme en un estallido de luces, color y música. Como mi pelo volvía a crecer, como unos ojos me amaban. He visto como suaves lágrimas recorrían mi rostro mientras unos labios sellaban un pacto con mi cuello. He corrido, he gritado al mundo mi nombre. He vibrado con una sola nota, he compartido, he amanecido en unos brazo y anochecido en otros. He saltado de alegría, he robado palabras, he elegido. He bailado hasta no sentir ninguna estremidad, he brindado por los que se fueron y por los que vendrán. He besado pocas veces a uno y muchas a otro. Me he creído Victoria en Idhún. He reclamado mi parte del pacto, he dejado el corazón en casa. He vuelto corriendo a cogerlo. He sido buena, he sido mala. He sido yo. Me he quedado sin aliento. He aprendido que lo más horrible es una vida no vivida, y que cada día es un muro en blanco en el que soltar brochazos. Que el tiempo no se pierde, se gana. Que seguiré perdiéndome entre mil mares, aun sabiendo donde está mi puerto. Que no seré libre, pero ya nada me ata.

He corrido por Abbey Road hasta llegar a aquel paso de peatones y sentarme a respirar, a admirar a aquellos que un día se atrevieron a cruzarlo. He vivido los 60, los 70 y los 90 en cada tienda de Brick Lane, en cada esquina de Camden. Que uno vive lo que decide vivir. Que las mañanas de domingo son mías y de John Coltrane, nada más. He depositado un trozo de mi alma en aquellos que aparecieron de la nada, con el único objetivo de hacerme feliz. He visto como The Smiths y The Doors ponían nombre a mis miradas, cómo también he visto a muchos otros en pequeñas salas de concierto perdidas de la mano de Díos. He intentado descifrar la Piedra Roseta del Museo Británico un millón de veces, tantas como las que mis ojos se han abierto de sorpresa al entrar en el Tate Modern. He visto arte, música, poesía en una sola persona, en un solo cuerpo. He conocido al hombre de mi vida, aunque no la termine con él. O si. He visto girar las manecillas del Big Ben al ritmo de mi vida al igual que aquellos que reclaman algo de libertad acampados frente al parlamento. Entonces me he acordado de la aquella muerta en vida, aquella que un día perdió su fe en la música, su fe en el arte, su fe en la vida. Y he sonreido. He sonreido como probablemente no lo haya hecho nunca. Porque si estoy enamorada de Tim, pero por encima de todo, estoy enamorada de mí. Y pienso seguir dándome todo el amor que un día me negué, todas las caricias que un día me fueron arrebatas, todos los despertares que comenzaban con cuentas atrás hasta la noche, toda la vida que decidí matar.

He vuelto, a mejor o a peor, pero aquí estoy. Tengo las cosas mucho más claras. Soy audaz y fuerte y estoy hecha solo a mi voluntad. Y estoy preparada para seguir viviendo.

Gracias Albion, gracias Londres.

martes, 20 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FIFTY THREE



'Yo solo busco que me tiemblen las piernas, que seas de esos que nadie recomienda'
Antón, Antón, Antón.

viernes, 16 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FIFTY ONE


Abran paso a la nueva Ceci. O a la Ceci de siempre, que ha conseguido romper el caparazón que la envolvía.

ONE HUNDRED AND FIFTY


Vengo del dentista, me esperan dos horas con la boca inconsciente por la anestesia. La mandíbula inferior se desprende ligeramente de la superior, entreabriendo la boca y sacando así una sonrisa de payaso, irremediable, ilusa, suave, despreocupada: drogada. Trascurridas estas dos maravillosas horas se irán los efectos y, lentamente, llegará el dolor. Soportable, si. Pero llegará.

Lo mismo que me pasa contigo. Anestésiame.

ONE HUNDRED AND FORTY NINE



El jueves amanecí entre unas sábanas y unos brazos que no eran los míos, pero que gustosamente hubiera aceptado llamarlos como tal. Una pared llena de Polaroid y toda la discografía de Dorian sonando (aún) de fondo me daba los buenos días. El sol entraba a través de uno de los balcones, suave, lento, queriendo formar parte del decorado de la peculiar escena que allí acontecía. Peculiar para mí, claro. Quién sabe la familiaridad de aquello para el dueño de la casa, pero aún así: tampoco importaba. Aquella noche había sido yo, yo, y solo yo la encargada de robarle el sueño.

A mi lado, donde debería estar el gráfil cuerpo de un muchacho de 24 años, no había más que un vacío lleno de pequeños fragmentos, que como piezas de puzzle, reconstruían una historia de amor de 7 horas de duración. De esas que no duelen o desgarran el alma.

En el aire aún flotaba el recuerdo de los besos a los que tan desesperadamente recurríamos hacía tan solo unas horas. Más a lo lejos, unos pantalones pitillo oscuros se mezclaban con mi vestido, y una guitarra española me miraba desafiante desde su lugar contra la pared, retándome a ser tocada, recordándome como, también hacía tan solo unas horas, sus notas rrrodeaban mi cuello y trepaban hasta mis oídos. Fue un momento cargado de dramatismo.

Su voz, si bien podía no resultar adecuada frente a los cánones musicales, traía consigo una melodía similar al canto de las sirenas que atormentaron, en tiempos de Homero, a Ulises en La Odisea. Y hacia la cual caí de la misma forma en la que una piedra alcanza el suelo al ser lanzada.

El cansancio volvía pesados cada uno de mis míseros huesecitos, pero haciendo un soberano esfuerzo alcancé una camiseta grande y ancha con un letrero en la espalda: quiéreme tan solo hoy.

Sabía que al cruzar la mampara que dividía una gran sala en dos mitades me encontraría con el dueño de ella, pues aunque bien repartidos, ese pisito de Tribunal al que había ido a parar a penas contaba con 60 metros cuadrados.

Cuadros mal pintados, camisetas desgarradas, pilas de libros y un par de cámaras de fotos eran algunos de los compañeros fieles de Antón. Le encontré ahí, tal y como esperaba, frente a su enorme pantalla de Apple. El pelo alborotado y la tremenda fragilidad que me inspira su cuerpo reafirmaron mi teoría a cerca de aquel chico, bohemio de nacimiento y descuidado en gustos. Siempre sería una pequeña debilidad para mí. Y siempre querré enamorarle. Y vivir en su pisito de Tribunal.

Es la segunda vez que Antón Feijóo-Montenegro me puede.

martes, 13 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY SEVEN


He vivido tantos meses fuera de la realidad espacio-temporal, invadida por continuos martes trece que éste, ya de pie y algo más serena, se me presenta como un cálido abrazo de mi ciudad. Como una (espero) resistente frontera con el pasado.

Además, hoy es uno de esos martes que se creen jueves. Cosas que solo pasan en la capital.

lunes, 12 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY SIX


.Magia para evitar
lo inevitable.

ONE HUNDRED AND FORTY FIVE


Tal vez escribir esta nota ahora sea la peor idea del mundo, o quizá no. Cuando uno no sabe nada, desconoce lo que acontece a su alrededor, vive en la incertidumbre y en la ignorancia. En ese caso soy una ignorante. De esta idea saco otra: hay personas en el mundo que te instruyen hacia la sabiduría, y otras que te destruyen hacia la ignorancia.

En la vida he aprendido muchas cosas, unas más interesantes que otras. En los últimos meses he aprendido muchas cosas, unas más dolorosas que otras. En los últimos días he aprendido una sola cosa. Porque contigo, pero sin ti, aprendí a que puedo ver por la espalda, a sentir cerca cosas que no estaban frente a mí, que nos gusta el dolor o al menos hacer daño.

Soy una perdedora, un mal perdedora. No acepto, no aprendo, no relativizo. Porque de repente toda mi atmósfera está plagada de siglas de las que desconozco su significado, porque mefedrona y mescalina han entrado en mi diccionario y porque a pesar de eso, la peor droga seguía siendo la de tenerte delante.

En esa noche convertida en un baile de músculo y siglas, los neones y los láser me ayudaban a elevarme a cualquier otra dimensión, desde la que veía todo, desde la que te veía a ti, y a mí, y nuestros ojos clavados que rehuían para evitar un cruce destructor, aniquilador, necesario, deseado.

Porque contigo, pero irremediablemente sin ti, me cansé del sexo y de sus excesos. Porque lo he probado casi todo, y porque ese vacío plagado de ansia sólo me provoca una idea: dejar de hacer el amor. O de creerme que lo hago.

“Estar de vuelta” siempre fue una expresión que me causaba apatía. La gente que la emplea ¿qué siente cuando siente que está de vuelta? No me gustaría estar de vuelta de nada. Estar de vuelta implica el pesimismo absoluto, la negación de lo nuevo, de la sorpresa, del progreso. Implica mucho conformismo. “Estar de vuelta” es una expresión que seguramente inventó una desalmada.

No os confudais, yo no "estoy de vuelta". No voy a volver a eso. Nunca más.

domingo, 11 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY FOUR


La confianza y el amor caminan de la mano, no se puede amar a quién no es digno de nuestra confianza y no se puede odiar a las personas en las que confiamos. el día en el que la confianza desaparece se empieza a congelar lentamente el amor, hasta el punto de dejarlo tan frío que muere en una hipotermina del alma. Y comenzamos a alejarnos y despreocuparnos de quienes antes tenían toda nuestra atención, creo yo.

¿Y por qué cojones a mí no me pasa eso? No confío en ti joder, no confío en ti.

ONE HUNDRED AND FORTY THREE


Ivan Ferreiro, que va de que hoy me mata o algo.

ONE HUNDRED AND FORTY TWO




Los chicos de ayer, pisan fuerte. Una recámara que va a reventar por sobrepasar el aforo del local. Pero eso es porque no saben que yo ya no soy la misma. O quizá lo saben, y por eso vuelven. Quién sabe. Lo cierto fue que hace dos minutos uno de ellos ha conseguido traspasar una de mis fuertes barreras: 'Te destrozan el corazón y tu sigues ahí sonriendo, como si nada. Te haces un tatuaje y tu sigues ahí, sonriendo, como si nada. Regálame una sonrisa de las de antes.'
Pero yo ya no regalo sonrisas de esas, guapo, que ya pagué un alto precio en su día.

ONE HUNDRED AND FORTY ONE


Nadie puede apostar qué ocurrirá y qué dejará de ocurrir en esta semana. Estoy bien, cómoda, fuerte, segura de mi misma. Esto solo puede ser la calma que precede a la tormenta. 'Si volvemos a vernos, que sea breve, y que sea el final.'


ONE HUNDRED AND FORTY


[She won't make a sound
Alone in this fight with herself
and the fears whispering if she stands she'll fall down
She wants to be found
The only way out is through everything she's running from wants to give up and lie down]


ONE HUNDRED AND THIRTY NINE


masoquismo.

(De L. von Sacher-Masoch, 1836-1895, novelista austriaco).

1. m. Perversión sexual de quien goza con verse humillado o maltratado por otra persona.

2. m. Cualquier otra complacencia en sentirse maltratado o humillado.



ONE HUNDRED AND THIRTY EIGHT


El subconsciente. Lo que me mata es el subconsciente, el sentimiento indirecto, la negación superficial. El lo hago para mentirme, me miento para hacerlo. Tengo el corazón condenado.

miércoles, 7 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND THIRTY FOUR


Agosto, inolvidable y por sorpresa Septiembre nos devolvió a la tierra. Octubre me puso a prueba y en Noviembre mi amor ya iba por tus venas. Diciembre y el frío se llevó tu abrigo y el primer beso del año me devolvió contigo.

En enero y en mitad ya de Febrero, después de siete lunas creo que TE QUIERO.

"Eduardo, no sueñes tanto.. Eduardo fumas demasiado.. Y Eduardo eso no te conviene.. Y yo solo me digo: Edu piensa en verde!"

Y debe ser LA PRIMAVERA, que cuando sales del fondo de mi imaginación es pa' meterte MÁS hondo en mi corazón!

Y sigo durmiendo al lado de tu foto,
que limpia mi cabeza de sueños rotos. Pa pensar en ti! Me voy a dedicar a PENSAR EN TI, para SER FELIZ!

Y a la luz de tus ojos, mis ojos rojos de fumar y de frío, si algo sale mal estoy CONTIGO. Hay cosas que te debo, hay sueños e ilusiones que me bebo en un tubo y con dos hielos y cuando aterrizo por la cama el sol me dice once de la mañana. Sobran retales de mi tintero, para pintar con te quiero tu cuarto ENTERO. Diagnóstico de cáncer en mi cenicero y TE CAMBIO TUS MIEDOS POR UNA NOCHE ENREDADO EN TU PELO! TE CAMBIO TUS DUDAS POR UN BAÑO DE ESPUMA.

Y salgo a flote entre empujones SIN RUMBO y a oscuras en mis canciones y ahora me escondo detrás de la luna que hay detrás de tu nuca y tu espalda desnuda.

-Hay una parte de mi que te pedía
que nunca te enamores sino es de mí!-

Pero sólo es una parte, lo más importante es lo que va delante y es cuidarte, mirarte, mimarte, observarte.. tenerte DELANTE!

Una vida entera pa' vivir contigo no es bastante. Pienso en nosotros antes que en mí y todo lo que quiero es ser feliz. Lo tuve claro desde que te vi que todo lo que quiero es QUE SEAS FELIZ y todo lo que quiero es ser feliz, todo lo que quiero es que seas feliz.

CARLOS, CARLOS, CARLOS...


martes, 6 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND THIRTY THREE



C de Cadiz, de cambios, de colocar (y re-colocar) las prioridades. De colores, de calor. De camisetas de manga corta, de Carlos, de estar al cien por cien, de cuidarse. Catalogar, conversar, calibrar la vida. Caminantes y caminos, cabezonería y cabezadas a la sombra de una palmera. De Cacique para animar las noches. Olvidar el cadaver que llegué a ser, las calificaciones y desmenuzar las cadenas que me rodeaban. De cafés con leche al atardecer y no rendirse ante la caducidad de las relaciones. Meter en cajas lo que sobra y alguna sonrisa en el cajón de la mesilla. Levantarse ante las caídas y convertir tormentas en calabobos. Caldear el ambiente con otros brazos y no callarse. Dejarse envolver por la calidad. C de callejear por mi corazón hasta dar con aquello que realmente me conmueve. De calma, de cielo. De levantarse tarde la cama, hacer de las calles camarotes. Llenar mi cámara de instantáneas y sentir como suenan las campanas de una nueva vida. Escribir yo la canción que pienso protagonizar.

En definitiva, de mí. C de Ceci.


ONE HUNDRED AND THIRTY TWO

Es curioso lo caprichosa y cíclica que es la vida. Ahora leo aquello que escribí y, joder, que si, que si, que quiero tenerte ahí.


Cosas que suenan a…

Voy a decirte algo, pero antes promete que guardarás el secreto. Promete que no me olvidarás, y que vendrás a enredarte entre mis sábanas y piernas de vez en cuando. Que no seré el número 26 de tu lista, ni el 27. Que seré Ceci. Y sonreirás al escuchar mi nombre.
Promete que me mirarás de refilón desde el lado del conductor, y que puedo ser tu copiloto un poquito más. Ya sabes que la vida se vive mejor en compañía. Promete que no te enamorarás, y que no dejarás que yo lo haga. No tendríamos sentido como pareja de enamorados. Pero promete regalarme otro día de San Valentín entre futbol, chocolate y churros; que ya sabes que me conformo con poco. Promete también que nunca me dirás que me echas de menos, que cuando lo sientas cogerás y me llamarás. O te fumarás un cigarro, en mi nombre. Y una copa, en el tuyo. Seguro que el humo acaba llegándome. Y cállame todas esas cosas que suenan a triste, a olvidar, con un beso. Y otro.

Y luego arráncame la camiseta.

ONE HUNDRED AND THIRTY ONE





Es cierto que existen los repartidores de alegría. Y que a veces te cogen de la mano y te sacan a pasear.


ONE HUNDRED AND THIRTY


Os remito a la entrada número CUATRO. Y ya, ya, ya, ya, ya.

lunes, 5 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND TWENTY NINE


Odio vivir feliz en mi régimen totalitario y que el gracioso de Carlos venga a revolucionármelo.

domingo, 4 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND TWENTY EIGHT


'El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas''

Terry Pratchett

APROBECHADOS.


ONE HUNDRED AND TWENTY SEVEN


Mañana mis pasos dejarán este puerto, este Marzo, este éste y llegaran hasta Cadiz en busca, de nuevo, de otra nueva vida. Ha llegado la hora de comenzar algo nuevo, y dejar los 'de nuevos' en una esquina del ayer. Me he quedado la última en una casa, una cama y un sofá que nos ha abrazado durante unos días (siempre) maravillosos.

Y como soy la última, es inevitable: me toca limpiar. Porque, como todo lo trascendental en la vida, se deja para el final.

Pero no es solo el suelo, donde depositamos parte de nuestro "eso", lo que esta quedando libre de impurezas. Es un error pensar que el tiempo pone a cada uno en su lugar, es fácil sentarse a esperar un cambio, una señal, un milagro, ahogada en lágrimas. Acabo de coger la escoba por el mango, hoy, ahora. Y seré yo misma la que barra todo lo que estorba de mi alma, todo lo que tenía sentido solo porque tú se lo dabas, todas las bolas de espinas cortantes que revolotean a cada paso que dejaste.

Y quedaré LIMPIA de todos los sentimientos más perjudiciales para mi salud que los cigarrillos a los que (demasiado) a menudo recurro. LIBRE de la cárcel de barrotes ardientes que entre los dos (no sería tan valiente de adjudicarme toda la derrota) tejimos, consciente al fin de que la llave siempre ha estado en mi bolsillo. PURA de tí, porque amor, y perdona que te llame así, no eres más que un bicho malcriado y cabezota bastante resistente a los insecticidas que mancha y cubre todo con el polvo que cogen los muebles olvidados y los recuerdos.

En resumen, quedaré yo.

Iba perdida si tu luz. La oscuridad que lleno mi alma consiguió desgarrarla puede que, sin remedio. Pero ahora hay algo que brilla con más fuerza que lo que yo llamo "nuestro tiempo". Y sorpresa: soy yo.

ONE HUNDRED AND TWENTY SIX


A pesar de sus aparentes incovenientes, adoro estar fuera de esa ciudad que me coarta y me limita, me ahoga y me asfixia, me golpea y me insatisface, me arruina y se ríe de mí. Y estar lejos de la gente, sola, para que por lo menos mi soledad esté justificada porque sea real, porque no hay peor sentimiento que el de sentirte solo cuando estás rodeado de gente.

ONE HUNDRED AND TWENTY FIVE


No sé lo que sentirán los que están enganchados a la cocaína, ni los que lo están a las máquinas tragaperras. Tampoco tengo la menor idea sobre lo que se le pasa a un enfermo de diógenes por la cabeza cuando acumula toneladas de basura en su casa, junto con la que convive, ni lo que piensa un fumador habitual de marihuana. No lo sé porque no lo estoy a ninguna de esas cosas. De pequeña mamá siempre me metió el miedo en el cuerpo y eso me sirvió, en parte, para vencer la tentación de caer en adicciones durante mi adolescencia. Si estuviera enganchada a la cocaína me sentiría fatal, porque sabría que no podría superar la adicción. Sentiría que no tendría poder sobre mi propia persona, me sentiría un rastrojo en manos de nadie, y eso me da mucho miedo. Cuando pierdo la referencia del autocontrol sufro, mucho además.

Siempre he fumado. No sé por qué pero siempre me gustaron las personas que fumaban, aunque nunca se lo dijese a él para no darle más motivos por los que fumar. Fumar es muy erótico. Un hombre que sabe fumar y sacudir la ceniza lo tiene todo ganado, si.

Estar enganchado a las tragaperras es muy 90s. Papá siempre vio fatal eso de las tragaperras y me lo inculcó desde pequeña, por eso hoy en día soy muy severa dando mi opinión sobre este tipo de adictos. Existen otras adicciones que me parecen muy compasivas y no las critico. En realidad, pienso que la gente que se torna adicta a algo es porque se siente tan vacía que necesita llenar ese hueco con algo que le ocupe la mente 24 horas al día, aunque a su vez te esté destruyendo tanto física como psicológicamente.

Hay personas que son adictas al sexo, a robar en grandes almacenes, a drogas... pero sin duda la peor es la de estar enganchado a alguien. Las personas somos lo más destructivo del mundo, la peor droga y la que tiene efectos secundarios más duraderos. Las personas, algunas personas, no entran por la nariz ni vienen en frascos de cristal, pero entran por el corazón. Al fin y al cabo el cerebro no siente, siente el corazón, por eso las drogas más malas son las que atacan al corazón, no al cerebro. En ocasiones me encantaría tomar una droga que me afectara realmente al cerebro y me lo dejara sedado durante horas, para no pensar. Sería otra de mis huídas, si. La droga de la que hablo es malísima, horrible, nefasta. Los efectos del popper duran apenas unos segundos, los de la cocaína unas horas... los de las personas duran días, meses y a veces incluso años.

Y nunca te rehabilitas del todo, pero es cierto que lo superas. Doy fé.