21.
Siempre he sido de aquellas felices infelices que sienten el peso de una fecha en cada uno de sus sentidos. Cerrar un libro el mismo día que abriste otro es algo que siempre me ha gustado. Llámalo pisar recuerdos, llámalo clavo que saca a otro, llámalo dejarse llevar por la primavera que, como cada año y a pesar de todo, hoy comienza. Es cierto que lo que aflora cada noche no es una dulce rosa, o una (siempre mi favorita) amapola. La desesperanza amanece conmigo, al igual que el desamparo decora mis días. No negaré que sin vosotras aquí duele más, pero es algo que tengo que hacer yo, por mí y para mí.
Hoy es 21 de Marzo. De nuevo. En el 2005 y en el 2006 fue el primer amor, aquella ilusión, aquel afán de descubrir y experimentar. Todo era nuevo, de la mano de aquel que intenta hacerse un hueco en mi vida, de nuevo. Los 15 años, los abrazos en la puerta del colegio, el malibú con piña. Los primeros latidos, las primeras lágrimas. Y Fuerteventura, claro. Todo medio en broma, medio en serio. Manu. En el 2007 fue la rebeldía de aquella relación tormentosa que tanto me hizo cambiar, fueron los besos más apasionados, el romper las reglas, jugar, arriesgar, ganar y perder, todo a la vez. Mi adicción a las personas contradictorias tubo que empezar ahí, con las tardes tumbados en la hierba, los cien finales y los mil principios. Las quintas oportunidades. Los abrazos como si el mundo se fuera a resquebrajar. Desde luego que una parte de mí siempre te pertenecerá. Omar. El 21 de Marzo del 2008 le tocó el turno a soñar, a vivir, a gritar desde el asiento de copiloto de tu descapotable por la 101 californiana. Desde luego, Los Angeles agarrada a tu cintura fue el momento más cinematográfico que he vivido. Se me sigue acelerando el corazón recordando aquel 'abre la puerta y dame un beso'. Emil. En el 2009 fue mi gran amor, hasta ahora. Enredarse en sus sábanas. Los amaneceres en su pecho y las manos en la pared. La chapa, que algún cuelga de mi cuello. La sonrisa, terriblemente desordenada, tras un viaje fortuito a Venezia. La calma, la tranquilidad, el vivir la vida en mayúsculas. El amor en estado puro, como solo dos adolescentes saben darse. El amor que nunca olvidaré. Javi.
Hoy vuelve a ser 21 de Marzo. Lejos de mis chicas, lejos de mi ciudad. Lejos los kutxis, de Ani, de la universidad. De Marina, de mi cama. Lejos de todos los que algún día decidieron marcar los 21 de Marzo. Lejos de Madrid. Estoy sola. En una ciudad extraña. Es curioso, cuanto más pretendes olvidar, más recuerdas.
Este 21 de Marzo me lo dedico a mí. A la primavera que entra, al invierno que se despide. A cerrar los ojos y sentirme, desempaquetar una sonrisa y, lentamente, abrirlos, viendo que único que permanece después de todos estos veintiunos soy yo. Que hay miradas que te condenan, puede que de por vida, quien sabe, pero eso solo ocurre cuando pretendes borrarlas de tu mente. Han sido cinco años, pero ya he aprendido: nunca olvidas a alguien importante en tu vida, solo aprendes a vivir sin él. Esta bien, yo debo aprender a vivir conmigo. Que ya son muchos meses de abandonarme. Casi tanto como noches sin tenerte.
Feliz 21de Marzo a todos. Yo intento florecer con la primavera. Veremos qué ocurre. He cerrado un libro. Ahora solo tengo que ser capaz de colocarlo en la estantería, junto a las otras novelas de mi vida, junto a los otros. Pero este pesa, y yo ya no tengo fuerzas...
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