
Sois la prolongación de mi alegría. Os llevo ahí, en la muñeca, junto a todas las cosas bonitas de la vida. Junto a las noches que irremediablemente terminan en guitarra y las mañanas que comienzan con canciones mezclada con vuestro pelo revuelto en la almohada. Junto a los saltos de alegría y el morderse el labio inferior, como símbolo de que creímos lo increíble, que vivimos lo invivible, que no olvidaremos que yo me acosté teniéndoos a cada uno de mis lados. Y que al despertar no hubo mundo que nos hiciera pedazos. Junto a los mejores años de nuestras vidas. Ahí estáis, junto a Albion.
Qué bonito ha sido vivir en vuestra compañía chicos. Menos mal que la vida nos unirá de nuevo, o no habría esperanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario