lunes, 18 de octubre de 2010

ONE HUNDRED AND SEVENTY ONE

Vulnerabilidad e incertibumdre son dos componentes del ser humano por las que corre el miedo. La debilidad humana atada al temor de ser heridos o de extraviarnos nos hace dependientes del poder. Del mido brota el afán de poder. Buscamos defensa y seguridad. Miramos hacia el poder para que nos defienda y nos de seguridad. La otra cara del miedo es el poder. Miedo y poder parecen estar unidos por un material fuerte, como la cara y cruz de las monedas. El evangelio de Lucas 12, 30 nos da una versión ligeramente diferente: el mido provoca la búsqueda de seguridad que proporcionan las riquezas. Se pone la confianza en el dinero, que se convierte así en dios, en el poder salvador
Matar a nuestros dioses: un Dios para un creyente adulto, de José María Mardones.

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