domingo, 11 de abril de 2010

ONE HUNDRED AND FORTY TWO




Los chicos de ayer, pisan fuerte. Una recámara que va a reventar por sobrepasar el aforo del local. Pero eso es porque no saben que yo ya no soy la misma. O quizá lo saben, y por eso vuelven. Quién sabe. Lo cierto fue que hace dos minutos uno de ellos ha conseguido traspasar una de mis fuertes barreras: 'Te destrozan el corazón y tu sigues ahí sonriendo, como si nada. Te haces un tatuaje y tu sigues ahí, sonriendo, como si nada. Regálame una sonrisa de las de antes.'
Pero yo ya no regalo sonrisas de esas, guapo, que ya pagué un alto precio en su día.

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